Introducción
El Señor Jesús en el capítulo anterior puso contraste las malas interpretaciones de la ley que hacían los fariseos con la verdadera interpretación que Jesús le dio a la ley, usando repetidamente la frase “oísteis que fue dicho”.
Pero ahora en esta parte del sermón Jesús no va a apuntar a lo que decían los fariseos sino lo que “hacían”. El Señor va a exponer la forma de actuar de los religiosos de la época y va a usar la misma fórmula que usó en el capítulo anterior, es decir; va a poner en contraste lo que no se debe hacer con la forma correcta de hacerlo. Anteriormente el Señor nos expuso las falsas enseñanzas de los fariseos y ahora nos va a mostrar su falsa religiosidad, su hipocresía, su vanagloria, su falsa manera de vivir y su manera incorrecta de actuar.
El día de hoy vamos a comenzar a estudiar el capítulo 6, este capítulo lo podemos dividir en 2 grandes secciones: primero del versículo 1 al 18 la vida religiosa del creyente, y la segunda parte desde el versículo 19 al 34 la vida practica del creyente.
La primera parte Jesús nos enseña cómo debe ser la vida piadosa del creyente en sus prácticas religiosas como: el dar limosna, la oración y el ayuno. Y en la segunda parte del capitulo nos enseña como vivir en esta tierra, donde debe estar nuestro tesoro, nuestro propósito de vida, nuestros planes acá en la tierra, etc. Porque sabemos que no somos de este mundo, pero mientras estamos en este mundo ¿Cómo debemos vivir? Eso lo enseña Jesús desde el versículo 19 al 34.
Pero el día de hoy solo vamos a estudiar los primeros 4 versículos del capítulo 6.
Y a pesar de que en los primeros 18 versículos Jesús va a hablar de 3 practicas espirituales como la limosna, la oración y el ayuno. El tema central de la enseñanza de Jesús es la hipocresía y la vanagloria que puede existir al hacer estas prácticas. El Señor va a mostrarnos como estas practicas en vez de ser prácticas para la adoración a Dios, se habían vuelto prácticas para la exaltación y la admiración del hombre.
¿Cómo sabemos esto? Miremos los siguientes versículos:
Versículo 2: Cuando pues, des limosna, no hagas tocar trompetas delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres.
Versículo 5: cuando ores, no seas como los hipócritas…
Versículo 16: cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas…
Entonces nos queda claro que Jesús en esta parte del sermón quiere enfatizar el tema de la hipocresía y también aprovecha para enseñarnos como debemos hacer estas practicas de manera que agraden a Dios y den gloria a su Nombre y no gloria a nosotros.
Teniendo esto claro vamos a nuestro texto:
Mateo 6:1-4
Extraeremos 3 principios claves para nuestras practicas espirituales en nuestra vida:
- Cuidarnos de las motivaciones de nuestro corazón (vrs 1).
- Cuidarnos de no caer en la hipocresía (vrs 2).
- Practicar la misericordia para la gloria de Dios y no para la nuestra (vrs 3-4).
Vrs 1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Una lectura rápida de este texto puede llevarnos a la conclusión apresurada de que el Señor se está contradiciendo así mismo, porque en el capitulo 5:14-15 Cristo dijo que los cristianos deben hacer buenas obras para ser vistos por los hombres y que la luz debe ser puesta en lugar donde todos la vean, pero ahora Jesús en este pasaje nos dice que nos guardemos de hacer buenas obras, para ser vistos por los hombres. ¿acaso no hay una contradicción aquí? Es imposible que Dios se contradiga en la Escritura. Miremos nuevamente el texto y fijémonos en un detalle importante:
El detalle importante que debemos considerar es: para ser vistos por ellos. Es decir: con el propósito de ser vistos. Lo que el Señor está condenando aquí es que hagamos las cosas con el propósito de ser vistos por las personas.
La palabra que usa Mateo aquí para la frase: ser vistos, es la palabra de donde proviene nuestra palabra en español teatro.
Y cuando el Señor usa aquí la palabra “Guardaos” la está usando en un tono de advertencia, otras versiones como la NTV, NVI y LBLA traducen está palabra como: ¡Tengan cuidado! ¡cuidad! ¡cuídense!
Entonces la exhortación del Señor es a cuidarnos de no estar haciendo un espectáculo de nuestras practicas piadosas. El asunto aquí no es si me vieron o no me vieron, porque tu puedes hacer algo piadoso, y lo estas haciendo para el Señor, pero inevitablemente la gente te va a ver, porque lo estás haciendo en público, por ejemplo, cantar delante de la congregación, el coro lo está haciendo delante de todos, sin embargo, hoy podemos ver cantantes que a simple vista se ve que no lo están haciendo para el Señor, sino que están haciendo un espectáculo para ser vistos.
De igual forma yo en estos momentos, yo estoy haciendo una práctica piadosa, pero lo estoy haciendo delante de todos ustedes. Solo Dios sabe si lo estoy haciendo para su gloria o para ser alabado por los hombres, esa es delgada línea que tienen todos los que están expuestos en público.
El punto central de Cristo aquí no es si te ven o no te ven, el punto central aquí es tu motivación, ¿Por qué tú haces lo que haces? ¿Cuál es la verdadera motivación de tu corazón?
La motivación correcta de todo cristiano debe ser que si los demás ven sus buenas obras glorifiquen a Dios y no a la persona. El cristiano no hace las cosas para que los demás lo vean, y en la medida de lo posible tratará de hacer las cosas sin que los demás lo sepan. Y si los otros lo ven, su deseo es que glorifiquen a Dios y no llamar la atención hacia ellos.
Así que el énfasis de este versículo no es que hagamos todas las cosas escondidas para que nadie nos vea, no ese no es enfoque de la enseñanza, el enfoque es la motivación de nuestro corazón, si la motivación de nuestro corazón es que nos vean cuando hacemos algo bueno o la motivación de nuestro corazón es que nuestras obras piadosas glorifiquen a Dios sin esperar alguna alabanza para nosotros.
Así que una vez más Jesús va más allá que examinar nuestras obras, sino que va a lo mas profundo de nuestro ser: nuestro corazón, y Jesús nos manda a cuidarnos de nuestro corazón porque el corazón es engañoso y Dios quiere que nos cuidemos de estar autoengañados.
Así que concluimos que no basta estar en el lugar correcto, sino cuales son las verdaderas motivaciones de nuestro corazón.
Y esto nos lleva a nuestro segundo principio: Cuidarnos de no caer en la hipocresía:
Vrs2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
El Señor Jesús ahora va a hablar de una práctica muy común de sus hijos: la limosna, noten que el Señor no está mandando a dar limosna aquí, Él ya da por sentado que el hijo de Dios da limosna, de la misma forma como va hablar en los próximos versículos sobre la oración y el ayuno, el Señor dice: cuando ores, cuando ayunes, es decir; el Señor da por sentado que los creyentes dan limosna, oran y ayunan.
Lo primero que debemos entender ¿Qué es la limosna? El sentido mas explicito para definir limosna es proveer para las necesidades básicas de una persona. Es decir, es dar a una persona, cuya condición material está en la ruina, la ayuda le servirá para comer ese día o quizás dos días. Eso es una limosna.
¿Que tenía en mente Jesús cuando dijo: cuando des limosna? La palabra griega que utiliza aquí Mateo es la misma palabra que se usa para misericordia, entonces la limosna está íntimamente relacionada con la misericordia.
La limosna en el antiguo testamento era una práctica muy común en el pueblo de Israel, vemos mendigos que vivían el día a día de las limosnas que recibían. De hecho, Dios había establecido mandamientos para que el pueblo ayudara a los pobres.
Veamos un ejemplo en Deuteronomio 15:7-11
¿Cuál es este año séptimo de la remisión? Éxodo 23:10-11.
Dios siempre se ha preocupado de los pobres y en su Palabra nos manda a ayudar al pobre y Él nos recompensará. Veamos 2 textos:
Proverbios 14:21 Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.
Proverbios 19:17 A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.
Estos dos pasajes nos hablan de la importancia que le da Dios a pensar en el pobre y ayudarlo, de hecho, ambos pasajes hablan de recompensa de parte de Dios para aquellos que prestan su ayuda a los necesitados.
Todo hijo de Dios debe pedir a Dios por tener un corazón misericordioso, que se duela en ver a un hermano, familiar o amigo en necesidad y sea movido a compasión y busque la forma de ayudarlo en lo que pueda. 1 de Juan 3:16-18 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿Cómo mora el amor de Dios en él? 18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
Sin embargo el pasaje nos dice que los fariseos habían hecho de la limosna una practica para ser alabados por los hombres.
Dice Samuel Perez Millos: los fariseos habían interpretados estos pasajes como una multiplicación de las riquezas para aquellos que daban a los necesitados, es por eso que en cumplimiento con sus obligaciones morales los fariseos habían hecho de la limosna un sistema de glorificación propia.
El Señor Jesús nos da un mandamiento en sentido negativo: NO HAGAN. ¿Qué no debemos hacer al momento de hacer misericordia a alguien? No debemos tocar trompetas delante de nosotros.
El Señor usa esta expresión metafórica e hiperbólica para explicar la forma en que los hipócritas hacían estas obras de caridad, es decir lo hacían con la intención de llamar la atención de la gente, su propósito era ser vistos. Y por eso buscaban dar limosnas en lugares donde había mucha gente como dice el texto; las sinagogas y las calles, normalmente en calles que se cruzaban entre si, en plazas y lugares donde se aglomeraba mucha gente.
La intención de estas personas es muy clara; quieren ser admirados y alabados por sus buenas obras, buscan su propia gloria, les encanta que los alaguen. La verdad es que estas personas no estaban interesadas en dar, sino mas bien en recibir, recibir aplausos, reconocimiento y alabanza. Por eso Jesús les llama HIPOCRITAS. Un hipócrita es una persona que finge sentimientos o cualidades que, en realidad, contradicen lo que verdaderamente siente o piensa. El concepto de hipocresía proviene de un vocablo griego que hace referencia a la función de desempeñar un papel, de actuar. En la Antigua Grecia el hipócrita era un actor teatral.
El Señor expresa las consecuencias de dar una limosna así de esa forma; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. ¿Cuál es su recompensa? La alabanza de los hombres, el aplauso de la gente. Pero no hay recompensa de parte de Dios.
Y esto nos lleva nuestro 3er principio: Practicar la misericordia para la gloria de Dios.
Vrs3-4 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
En contraste con el hipócrita que proclama a gran voz su caridad y sus obras piadosas para ser visto, el creyente por el contrario lo hace en silencio y en secreto. PERO Cristo va mas profundo todavía, noten la expresión que usa Jesus: QUE TU MANO IZQUIERDA NO SEPA LO QUE HACE TU DERECHA, lo que el Señor está diciendo aquí es: no solo no lo proclames a otros, ni si quiera te lo proclames a ti mismo. Es decir: no digas en tu corazón: QUE BUENO SOY, YO SI AYUDO A MI PROJIMO, etc. Lo difícil no es no anunciarlo a otros para que te alaben, lo difícil es no alabarte a ti mismo en tu interior. Es asombroso a donde apunta Jesus, directo a nuestro corazón, que nuestro corazón no se enaltezca y piense que es mejor que otros, como dijo el fariseo de Lucas 18:11 Doy gracias a Dios que no soy como los demás hombres, que no soy como este publicano pecador. Jesús nos está advirtiendo del peligro de la autoexaltación, otros no me exaltan pero yo si me exalto a mi mismo. La limosna debe darse porque es una buena acción, pero no porque me hace mejor persona. Lo que Jesús está enseñando es que demos la limosna y demos la gloria a Dios y sacar cualquier sentimiento de nuestro corazón que le quiera quitar la gloria a Dios, punto.
Para que nuestro Padre que ve en lo secreto, que sabe todas las cosas, incluso las más profundas de mi corazón, me recompensara. Lo más asombroso del texto es que Dios recompensa, no sabemos qué tipo de recompensa será, puede ser material o espiritual, puede ser presente o futura, lo que si debemos estar seguros es que si hacemos obras piadosas de esta forma Dios asegura recompensarnos, no es una probabilidad, es una certeza y Dios no miente. No debemos buscar la recompensa de los hombres, Jesús nos anima a algo mejor a buscar la recompensa de nuestro Padre celestial.