Introducción
El Señor Jesús en su sermón comenzó hablando del carácter del cristiano, luego la influencia del cristiano, y seguidamente la justicia del cristiano. Ahora, comenzando el capítulo 6, Él aborda otro tema muy relevante: la piedad del cristiano y cómo debemos evitar la hipocresía en nuestra práctica religiosa.
Vivimos en una sociedad hipócrita: los políticos fingen ante sus seguidores, los empleadores engañan a sus empleados, los estudiantes fingen ante sus profesores, el conductor finge ante el agente de policía, el esposo finge ante su esposa, los hijos fingen ante sus padres, los creyentes fingen ante sus hermanos, y lo que es peor, a veces pretendemos fingir en cuanto a nuestra vida espiritual, intentando engañar a otros y, a veces, incluso intentando engañar a Dios mismo.
En la tradición oriental, la vida religiosa solía expresarse principalmente a través de tres prácticas: dar limosna, ayunar y orar. Estas acciones eran vistas como pilares de devoción espiritual. Los fariseos, por ejemplo, se destacaban por mostrar públicamente su dedicación a estas prácticas, tal como se refleja en Lucas 18:10-12, donde se menciona su orgullo al orar, ayunar y entregar el diezmo. Aunque la ley mosaica no imponía directamente estas costumbres como mandatos obligatorios, llegaron a representar, para muchos, el ideal de una vida piadosa.
Sin embargo, dichas acciones solo alcanzan verdadero valor espiritual cuando se realizan con un corazón sincero y con la motivación correcta.
¿Qué es la hipocresía? La Real Academia Española la define como: «Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan».
La palabra «hipocresía» proviene del griego hypokritēs, que originalmente se usaba para referirse a un actor en una obra teatral. En otras palabras, un hipócrita es un actor espiritual.
El Señor Jesús le dio tanta trascendencia durante su ministerio a este tema que es el único que usa la palabra hipócrita en 17 vs. dentro de los 4 evangelios de los cuales 13 están en Mateo y siempre lo hace hablando de la falsedad de los religiosos. Analicemos juntos algunos aspectos de la hipocresía a la luz de la enseñanza de Cristo:
I- LA PREVENCIÓN ANTE LA HIPOCRESÍA V.1
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos”
#El cuidado ante la hipocresía: “Guardaos”:
Jesús comienza con una advertencia directa e imperativa: “Guardaos” (proséchete, griego= “Poner cuidado”). Esta palabra indica una advertencia urgente y una llamada a prestar atención a un peligro real y constante: la tentación de aparentar espiritualidad.
Es un mandato porque es algo con lo que vamos a tener que enfrentarnos y tendremos que luchar a diario “la hipocresía en nuestras vidas”. ver Luc. 12:1-3; 1 Pe. 2:1; Vemos que aún Pedro y Bernabé fueron acusados por Pablo de actitudes hipócritas Gal.2:13. Al actuar de este modo, Pedro estaba negando su propia convicción de que los gentiles podían ser salvos por la fe, sin tener que someterse a la ley.[1]
No es que las obras estén mal en sí mismas —de hecho, Mateo 5:16 nos insta a mostrar nuestras buenas obras—, sino que lo importante es el motivo con el cual se hacen.
Carballosa comenta: «La clave para el significado de esta declaración inicial es la cláusula de propósito: ‘para ser vistos de ellos’. A veces es necesario hacer actos de justicia delante de los hombres, pero no con el fin de ganar aplauso humano, sino para glorificar a Dios.»[2]
La advertencia no se refiere a que no hagamos obras visibles —ya que a veces la luz debe brillar— sino a no hacerlas con el deseo de ser vistos.
El propósito no debe ser el reconocimiento humano sino la gloria de Dios. Las acciones religiosas externas, como orar, ayunar y dar, deben ser una expresión natural de una vida transformada por la gracia de Dios.
# El corazón de la hipocresía “para ser vistos de los hombres”,
Ese es el verdadero corazón de la hipocresía: mostrar algo que no soy para obtener así la admiración y vanagloria ante los demás. La Biblia enseña que esta es una característica de los falsos maestros (1 Timoteo 4:1-2).
«Cambiar la meta de agradar al Padre por la meta trivial e idólatra de agradar al hombre carece de todo valor.»
La hipocresía espiritual es especialmente peligrosa porque puede ocultarse bajo el disfraz de la religiosidad.
Jesús comienza esta sección del sermón con un principio general (v.1) que se desarrolla en tres ejemplos concretos: dar limosna (vv.2-4), orar (vv.5-15) y ayunar (vv.16-18). El principio es que toda práctica piadosa debe tener como objetivo agradar a Dios, no impresionar a los hombres.
II- LA PRÁCTICA DE LA HIPOCRESÍA V.1-4
# Obras de aparente piedad: “vuestra justicia”
«vuestra justicia» significa actos de justicia que describen lo que más adelante se designará como «limosna», «oración» y «ayuno». Estas actividades solo son verdaderos actos de justicia cuando son el resultado de la fe en el Hijo de Dios y hechos para la gloria de Dios.
Está hablando de acciones justas. ¿Está mal hacer acciones justas? Por supuesto que no. Lo que está mal es la motivación con la cual se hacen.
El asunto no es solo hacer lo correcto, sino hacerlo con la motivación correcta: no por vanagloria, sino por la gloria de Dios. No debemos vivir por lo que dirán los demás, sino por agradar a Dios
En 5:20 vimos anteriormente “vuestra justicia” haciendo un llamando a que las obras fuesen producto de una vida de santidad profunda con Dios, radicalmente opuestas al ejemplo y vidas de los fariseos.
# Ofrendas de aparente piedad:, “dar limosna”
¿Qué es dar limosna? Literalmente significa “hacer misericordia”, no es un acto solamente económico, sino que es una expresión de compasión motivada por la fe.
Jesús asume que sus seguidores darían limosnas, pero debían diferenciarse de los hipócritas. No debían hacerlo por orgullo y vanagloria, como se acostumbraba en las sinagogas o las calles donde había la mayor cantidad de personas.
«No hagáis tocar trompeta delante de ti», dice Jesús. Esto puede ser una figura literaria, también algunos estudiosos mencionan que aparentemente había una costumbre de hacer tocar trompeta anunciando que darían limosnas para que se acercaran los necesitados.
Lo que si queda claro es que Jesús denuncia toda ostentación. La limosna debe hacerse silenciosamente, sin buscar aplausos.
El verbo griego que se traduce como «para ser alabados» indica un deseo activo de recibir gloria humana. El dar se convierte así en un instrumento de autoexaltación en lugar de un acto de misericordia y obediencia.
Jesús no condena el dar, sino el espectáculo del dar.
III- EL PREMIO DE LA HIPOCRESÍA V.2,5 «de cierto os digo que ya tienen su recompensa»
Esta afirmación es tajante y solemne. La expresión «de cierto» traduce el griego «amēn», que en labios de Jesús siempre introduce una declaración seria e irrefutable.
El verbo «tienen» en griego es «apechousin», que se usaba en recibos comerciales para indicar que el pago ya ha sido realizado en su totalidad. Equivale a nuestra expresión actual: «recibo cancelado» o «factura pagada».
Esta frase implica que quienes actúan con hipocresía ya han cobrado su recompensa: el reconocimiento humano. No pueden esperar nada más de parte de Dios, porque su motivación fue obtener esa aprobación social y no glorificar al Padre celestial.
Esto no solo expone la insignificancia de la hipocresía religiosa, sino que también revela una profunda verdad espiritual: Dios no comparte su gloria con el hombre. Todo lo que no se hace para Su gloria, aunque parezca piadoso, carece de valor eterno. La limosna hecha para la vanagloria, aunque ayude a alguien, no edifica al dador ni honra al Dador de todo bien.
Por tanto, esta afirmación del Señor no es solo una advertencia, sino una invitación a examinar nuestras intenciones y vivir para una recompensa más grande y duradera: la que solo Dios puede dar.
La aparente piedad tiene su premio que es la alabanza y admiración de los hombres pero no la aprobación divina. No busquemos el aplauso y la admiración del hombre sino la aprobación de Dios en todo lo que hacemos
- EL PIADOSO CONTRASTE: «no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha» (v.3)
Jesús introduce ahora el principio correcto: «Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha». Esta expresión hiperbólica señala un nivel de discreción absoluto, en el que ni siquiera el dador se detiene a considerar su propia generosidad.
Es una invitación a dar con total desprendimiento, sin llevar la cuenta ni buscar mérito alguno.
Tal principio representa el ideal de discreción absoluta. Es un dar en humildad, donde el yo se borra por completo, y la motivación es únicamente agradar al Padre celestial.
Este tipo de generosidad es la que refleja una verdadera transformación espiritual. No se trata solo de evitar la ostentación, sino de cultivar un corazón que no busca recompensa humana, ni reconocimiento personal, sino que actúa por amor, obediencia y gratitud a Dios.La promesa: «tu Padre que ve en secreto te recompensará» (v.4)
TS: Jesús concluye esta sección con una afirmación reconfortante: Dios ve lo que hacemos en lo íntimo. Aun cuando nadie más lo sepa, Dios ve. Esta visión divina no es pasiva: Él ve y recompensa.
- LA PROMESA PARA EL PIADOSO: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”
Este versículo termina con una esperanza para el cristiano piadoso. Dios que observa en lo secreto nuestro actuar, reconoce cuando este fue realizado con sinceridad y entrega la certeza de que cada acto de obediencia, por más oculto que sea, tiene valor eterno.
Esta promesa tiene dos significados: el primero es que tengamos la motivación correcta para ser fieles aún cuando nadie más nos vea, la segunda es una advertencia para no vivir para el aplauso temporal de este mundo.
¡Cuidado con las malas interpretaciones! este texto no dice que el creyente debe dar para ser recompensado. La recompensa no es el motivo, sino la consecuencia de una actitud piadosa. “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”.
El verbo «recompensar» aquí no está limitado al plano material. Jesús no especifica cómo será esta recompensa, pero es clara la implicación de que Dios es un juez justo que premia la fidelidad, aun cuando esta se manifiesta lejos de la vista pública.
Así, el contraste es doble: el hipócrita ya recibió su paga en forma de aplausos humanos, mientras que el discípulo fiel recibirá una recompensa superior, divina y eterna, otorgada por el Padre mismo.
Conclusión
¿Tienes tu actitudes de hipocresía en tu vida? ¿intentas impresionar a otros con conductas externas pero sin sinceridad ante Dios? ¿estás actuando ante tu cónyuge, tus hijos, tus hermanos, tu empleador mostrando algo que no eres en realidad?
“El Teatro en llamas”
Cuentan que en un antiguo pueblo europeo había un teatro muy famoso por sus grandes espectáculos. Una noche, el público esperaba con entusiasmo la presentación estelar de un gran actor, pero unos minutos antes de comenzar la función, el director del teatro anunció que una parte del escenario se había incendiado tras bambalinas y no podrían presentar la obra.
El actor principal, preocupado por el público, salió al escenario vestido con el vestuario de su personaje y, en lugar de hacer la obra, comenzó a contar chistes e historias, tratando de entretener a la gente mientras apagaban el fuego. Todos aplaudían, reían y vitoreaban con entusiasmo. Cuando el fuego fue finalmente controlado, el público seguía riendo… pero nadie había notado el humo ni la gravedad del peligro.
Al finalizar, el actor se despidió entre aplausos atronadores… pero ninguno entendió que todo había sido real, no parte del show.
Aplicación:
Así será con muchos cristianos que se presentan ante Dios con un corazón lleno de apariencias. Vivieron actuando, ganaron aplausos, hicieron reír, impresionaron… pero nunca dejaron el escenario ni mostraron su corazón real ante Dios.
¿te encuentras en ese escenario espiritual?
¿estás viviendo una fe de apariencia, esperando aplausos y reconocimientos mientas que tu relación con Dios se quema tas bambalinas?
Hoy es el día par que extingas ese fuego con el arrepentimiento ante Dios, para que bajes del escenario de la falsedad , dejes de actuar y seas Real con Dios.
Recuerda, Dios no aplaude las actuaciones, el Recompensa los corazones sinceros.
Tomemos unos momentos para ponernos a cuentas delante de Dios ante quien no podemos ocultar nada y clamemos por una vida de sinceridad ante Dios y ante los hombres.
[1] M. H. Manser, Diccionario de temas bíblicos, ed. Guillermo Powell (Bellingham, WA: Software Bíblico Logos, 2012).
[2] Dr. E. Carballosa. Comentario Mateo I. Pag. 234