Mateo 16: 21 – 28
En el capítulo anterior el Señor Jesús estableció claramente su identidad para con sus
discípulos al atribuirse las palabras de Pedro cuando dijo: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente». Esta convicción en Pedro vino del mismo Padre celestial.
Hasta aquí, el Señor Jesús, viendo el avance espiritual de sus discípulos respecto de quien
era él, comienza a introducirlos en lo que se entendía por las Escrituras sería el siguiente paso
del Mesías.
Para la mayoría de los judíos, la venida del Mesías representaba el tiempo donde él
establecería su reino, pero, por alguna razón, habían ignorado los muchos pasajes que hablan
acerca de su quebrantamiento. Uno de ellos, el más conocido, Isaías 53, donde
explícitamente habla del quebrantamiento que el Mesías experimentaría por llevar los
pecados de todos nosotros.
Escuche Isaías 53: 5: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados».
Un pasaje muy claro que muestra como el Mesías tendría que atravesar por mucho dolor para
poder curar nuestras heridas.
TS: Ahora Jesús, quien ha reconocido ser el Cristo (el Mesías) el Hijo del Dios viviente,
comparte con sus discípulos la siguiente parte del plan. Miremos:
La revelación de Jesús. Vs 21.
Acá Jesús está dando mayor luz acerca de lo que predijo Isaías. Isaías habló de ser herido,
ser molido, ser castigado; también habló de llagas, pero ¿cómo se daría todo esto en la vida
del Mesías? Jesús responde precisando el cómo todo esto se hará real.
Jesús declara lo siguiente:
«Es necesario». Palabra griega que significa que no hay opción o salidas alternativas; es una
regla que hay que cumplir que no hay atajos para este proceso.
«ir a Jerusalén» Todo sería en Jerusalén, irónicamente Jerusalén significa “ciudad de paz”,
será allí donde ejecutarán al Príncipe de paz.
«y padecer mucho». Aquí aparece la palabra que es el nexo para Isaías. Pasar por mucho
dolor, por mucho sufrimiento.
«de los Ancianos» Acá un título para referirse a autoridades como el sanedrín (grupo de 70
ancianos que decidían la dirección del pueblo)
«de los principales sacerdotes» Haciendo mención del o de los sumos sacerdotes que
estaban a cargo en ese tiempo (Lucas menciona que estaban en el ejercicio dos en realidad,
lo cual era una irregularidad, pero eran familiares. Lucas 3: 2)
1«y de los Escribas» También esta línea religiosa estaría presente para hacer juicio
condenatorio. Los Escribas eran los abogados de aquellos tiempos y seguramente levantarían
actas para acusar falsamente a Jesús.
«y ser muerto y resucitar al tercer día» Quizás lo que más quedó en la mente de todos fue
el sufrimiento y la muerte, porque de la resurrección no hubo comentario alguno.
¿Por qué será que a los seres humanos se nos quedan más las noticias malas que las
buenas?
Jesús así dio revelación clara de cómo llegaría a ser quebrantado y cómo curaría las heridas
de su pueblo.
TS: Ahora el texto nos lleva a:
La reconvención de Pedro. Vs 22.
Recordemos que Pedro había dado una declaración extraordinaria: «Tu eres el Cristo, el hijo
del Dios viviente». Esto lo puso delante de todos los demás discípulos como su líder natural.
Ahora Pedro, sintiendo ese peso, se acerca a Jesús y lo hace en funciones de asesor personal.
Pedro va camino a cometer un grave error, no por el hecho de darle un consejo al Señor, sino
por ir a darle un consejo que va en contra del plan establecido por Dios.
Parece que Pedro no escuchó a Jesús cuando dijo: «Es necesario». Ignorando Pedro lo que
Jesús acababa de decir, procura cambiar su plan.
«comenzó a reconvenirle». LBLA/NTV/NVI/TLA: Reprenderle.
«Señor, ten compasión de ti». ¡Eso no puede sucederte! ¡No lo permita Dios, Señor!
«En ninguna manera esto te acontezca» Eso nunca te acontecerá.
Pedro con buenas palabras estaba procurando animar a Jesús a que no cumpla con la voluntad
de Dios. como muchos que, con buenas palabras, sacan a las personas del enfoque correcto
de la fe.
TS: Ahora, como era de esperarse se hace escuchar:
La respuesta de Jesús a Pedro. Vs 23.
«Pero él, volviéndose le dijo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque
no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres».
Hay muchas implicancias que debemos analizar en este texto:
«Jesús se volvió y le dijo quítate de delante de mí» la escena es dramática. Nótelo. Jesús
se vuelve a Pedro y lo encara. Es interesante pensar que aunque Pedro aparentemente estaba
atrás, la tentación se colocaba por delante de Jesús. En el mundo de las palabras, no nos debe
preocupar donde está sentado o ubicada la persona sino el efecto que sus palabras están
causando.
2«Satanás» ¿Jesús reprende a Pedro o a Satanás? A Satanás que estaba saliendo por la boca
de Pedro, el representante de sus discípulos.
Hay que tener cuidado cuando Dios te da una posición de estima y de influencia, porque en
esa posición es donde más el diablo puede usar a las personas. Usa tus debilidades, usa tus
temores, usa tus ideas, usa tu supuesta autoridad o influencia a veces para sacar a otros de lo
que Dios en realidad quiere de ellos. Ten cuidado si estás en una posición de cierta
credibilidad o de cierta influencia, porque el diablo te puede usar para incluso debilitar o mal
influenciar la fe de tus líderes espirituales.
«Me eres tropiezo» Te estás poniendo por delante para hacerme tropezar. ¿esta era la
intención de Pedro? NO, pero si la de Satanás y Pedro no lo podía ver. Satanás busca que los
planes de avance, de desarrollo de la obra de Dios caigan y se detengan.
«porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres». Aquí está el
centro del problema. Lo que Pedro creyó ser una gran idea, una idea que mostraba compasión,
cuidado hacia Jesús, en realidad era un pensamiento totalmente humano; que claro, guardaba
la vida de Jesús, pero iba en contra del plan de Dios.
Amados, debemos ser muy francos aquí en decir que, no todos los planes de Dios terminan
bien para nosotros; a veces los planes de Dios incluyen pérdida y dolor y aun así son los
planes de Dios y eso está bien.
Ten cuidado de buscar tu acomodo, eso es muy humano, en la voluntad de Dios hay que estar
dispuestos a pagar ciertos precios o hacer ciertos sacrificios.
TS: Esta situación dio pie a:
La aclaración de Jesús a sus discípulos. Vs 24 – 28.
Supongo que los discípulos estaban pensando que el estar al lado de Jesús suponía un futuro
glorioso en esta tierra; lleno de beneficios materiales y una prosperidad próxima.
Jesús quiere corregir esto, quiere asegurar que ellos entienden bien a lo que se exponen por
estar a su lado.
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame»
Este llamado es bastante radical en muchos aspectos.
«Si alguno» Jesús en este momento abre la opción a que cualquiera de ellos renuncie después
de lo que dirá.
«quiere venir en pos de mí» Lo que diré es lo que realmente significa seguirme.
«niéguese a sí mismo» Olvídese de sí mismo, póngase al final de la fila.
«y tome su cruz» La cruz en el tiempo de Jesús fue un símbolo de vergüenza. Si algo de
vergüenza nos viene por seguir a Jesús debes entender que es parte del paquete de la fe en
Jesús.
Una vez más no nos debemos engañar; seguir a Jesús trae consigo este tipo de situaciones
que a veces son muy injustas y tristes pero es parte de cumplir con la voluntad de Dios.
3«y sígame» aquí la idea es ir atrás de él. El Señor modela una vida para ser imitada; si él no
tuvo donde recostar la cabeza, es posible que las mismas situaciones pasen a quienes los
siguen.
También tiene un aspecto de imitar su carácter, el no responder mal frente a la injusticia
sufrida, tomar una actitud de dependencia antes la típica actitud de reproche es parte de seguir
a Jesús. 1 Pedro 2: 21 – 24.
Creo que por eso Jesús dijo al principio: «Si alguno quiere venir en pos de mí».
Jesús expone dos razones en los siguientes versículos que traen convicción a quienes deciden
seguirlo. Las dos están marcadas con la conjunción de causa “porque”.
Vs 25 – 26.
«Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por
causa de mí, la hallará». Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?».
Acá el sentido de vida es el sentido eterno, lo cual le da dirección a la vida en esta tierra.
Salvar la vida (vivir para sí mismo; sus intereses y deleites dejando de lado a Dios) te lleva a
la perdición, por el contrario perder tu vida por causa de Cristo (cumplir con su voluntad,
vivir para sus propósitos) hallará la vida, la plenitud de vida que Dios ofrece por medio de
Cristo.
La pregunta que Jesús hace es retórica: ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el
mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
La respuesta es que aunque gane al mundo eso no le alcanzaría para rescatar su alma, que
nada que podría dar le alcanzaría para salvar su propia alma.
Si estás dispuesto a dejar tu vida por seguir a Jesús, entonces esta vida tendrá otro sentido
por ende otros propósitos y eso le dará otro valor, un valor espiritual y eterno. Dejarás de
vivir para ti y vivirás para Dios y eso te hará muy feliz, pleno, lleno de dicha, a pesar del
precio que haya que pagar.
En una mirada más allá de esta tierra, quizás enfocando aquel momento donde todos vamos
a llegar, el día de nuestra muerte, si viviste para ti y desechaste la oportunidad de entregarle
tu vida a Cristo ¿Qué podrás pagar para salvar tu alma? Y la respuesta es NADA. Ya no se
puede arreglar en la eternidad lo que debías hacer en esta tierra.
Podrías ganar mucho en este mundo, pero si tu vida se dedicó solo a eso y dejaste de lado al
Señor has hecho el peor negocio de tu vida, no hay esperanza, no hay salvación para quienes
deciden vivir para sí y no para el Señor.
Vs 27.
«Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces
pagará a cada uno conforme a sus obras».
4Para quienes deciden seguir al Señor un día habrá recompensa de todo lo que les ha tocado
vivir y sufrir por propósito y voluntad de Dios; Quienes más han hecho por él recibirán mayor
recompensa, quienes más sufrieron por causa de su nombre mayor premio tendrán.
El Señor pagará… y depende de qué lado nos estemos es la paga que recibiremos. Si
seguimos al Señor él sabrá recompensar a sus hijos y si decidimos ignorar al Señor, él dará
su pago de condenación y castigo a la medida justa de la maldad de cada uno.
Vs 28.
Termina el Señor esta exhortación prometiendo que algunos de sus discípulos no morirán
sin antes ver a Jesús viniendo en su reino. Su promesa es que algunos de sus seguidores
podrán apreciar el reino de Dios antes de morir.
¿De qué se trata esto? Lo veremos la próxima semana.





