Camino a la prueba final | Genesis 43 | Pastor Rodrigo Cisternas

Génesis 43 es un pasaje “puente” o de transición. Este pasaje es la cadena que une el capítulo 42 con el capítulo 44 (donde todos quieren llegar)

Este capítulo simplemente pone a los personajes principales en sus lugares para que en el siguiente pasaje pase todo lo que esperamos que pase.

Sin embargo, este capítulo, sobreabunda en enseñanzas prácticas para nuestras vidas. Este pasaje es rico en aplicaciones para personas comunes y corrientes como nosotros que a veces no sabemos cómo leer o interpretar aquellas cosas que parecen contrarias o complejas.

Este pasaje es el camino a la prueba final.

43: 1 – 2.

El hambre obligó a la familia de Jacob a retomar el tema de Benjamín y su viaje a Egipto para presentarse delante de José.

Ellos deben comprar comida pero en esta ocasión la única forma en que eso podría suceder es que lleven al hijo menor de Jacob, Benjamín.

La obra de Dios está trabajando fuertemente en los corazones de los hermanos de José. José está siendo el instrumento de Dios para forjar el carácter de sus hermanos. Primero ayudándoles a ver que las faltas se pagan, el pecado tiene su precio y los hermanos de José, por medio de esta experiencia, lo estaban entendiendo y aceptando. Por otro lado, están aprendiendo a velar por lo que ama su padre y valorándolo como él lo valoraría, en este caso, su hijo menor, Benjamín.

Aún no son hombres regenerados, pero Dios está trabajando en ellos. Este capítulo y el siguiente serán claves para llegar a ese punto.

¿Cuánto tiempo tomó llegar a esta situación de volver a Egipto? No sabemos, quizás algunos meses, no sabemos con certeza, lo que sí sabemos es que ya era necesario volver a retomar el tema de volver a Egipto por alimentos.

Hay temas que no nos gustan hablar, pero la realidad nos atrapa y debemos enfrentar aquello que es difícil.

43: 3 – 10.

La respuesta de Judá. Recordemos que fue Judá el que convenció a sus hermanos de vender a José. Parece que es el que tiene capacidad o influencia para convencer. Parece ser el vocero del grupo.

43: 4 – 5.

Judá le hace evaluar a Jacob lo que implica que ellos vayan a Egipto.

Si no va Benjamín, ni siquiera veremos el rostro de aquel varón (José)

Recordemos que el encargado de repartir estos alimentos era José (Génesis 42: 6)

Benjamín debe ir con nosotros, de modo contrario no iremos. Las palabras de Judá suenan como un ultimátum. Uno de los hijos debía ayudar a su padre a reconsiderar su primera reacción (Génesis 42. 38).

Judá quedó como el representante debido a varios factores:

  1. Rubén perdió su prominencia a causa de su incesto (Gn. 35: 22)
  2. Simeón estaba preso en Egipto.
  3. Leví había mostrado un carácter sanguinario (Gn. 34: 25)

Del lado positivo, varios factores colocaron a Judá al frente: era relativamente inocente de deshacerse de José (Gn 37: 26). Venderlo en lugar de matarlo. Había crecido en madurez de carácter después del incesto cometido inadvertidamente (Gn 38). Por todo eso, aunque no estamos evaluando salvación o consagración, por lo menos vemos un carácter fuerte y resuelto, listo para actuar en medio de una emergencia, más que sus otros hermanos (Génesis, Carballosa, pág. 564).

Vemos que Judá es considerado con su padre, que entiende lo que siente al tener que dejar ir a Benjamín.

Génesis 43: 8 – 10.

Judá se ofrece como garantía por Benjamín. Ha cambiado Judá, ahora vela por los demás y se expone por los demás, incluso por un hijo predilecto como lo era Benjamín. Creo que Judá ha hecho consideración de sus acciones y ha entendido que debe velar por los suyos y ponerse en sus zapatos.

Judá también muestra un carácter maduro al reprochar a su padre por dejar pasar tanto el tiempo, por causa de su indecisión o temor.

Génesis 43: 11 – 14.

Jacob decide dejar ir a Benjamín. Retenerlo sería el fin de todos ellos; dando un paso de fe, Jacob decide soltar lo que no le era posible retener.

Con esto, Jacob no está mostrando indiferencia. Los pasajes son muy claros que Jacob elaboró un cierto plan para agradar a “aquel hombre”.

En medio de sus necesidades, Jacob se jugó el todo por el todo. Envió regalos de lo que en su tierra aún quedaba. Una muestra de buena fe y paz entre las partes.

También llevaron de regreso el dinero que les había sido devuelto y otro dinero más para las compras presentes. Suma honradez, demostrando así lo que los hijos habían dicho: que eran hombres honrados (Gn. 42: 11).

Hizo todo su esfuerzo como si todo dependiera de él.

Pero también le otorgó a Dios la suerte final de este negocio. Génesis 43: 14.

«El Dios Omnipotente». Este fue el nombre con el cuál Dios hizo el pacto con Abraham. Dios le prometió a Abraham hacerlo una gran nación.

Creo que Jacob se apoyaba en esta promesa; que el Dios que había hecho esta promesa tenga a bien cumplirla con sus hijos.

Jacob estaba viviendo su fe. Encomendó a sus hijos – hizo todo su esfuerzo para agradar a aquel varón y renunció a la exigencias, solo impuso dependencia.

«Y si he de ser privado de mis hijos, séalo». ¿Quería Jacob perder a sus hijos? por supuesto que no; Jacob en esta oración estaba reconociendo que a pesar de lo que él deseaba, estaba en las manos de Dios todo esto.

Como lo que hizo Jesús en el huerto de Getsemaní: «hágase tu voluntad y no la mía».

Lo que vemos aquí es una expresión notoria del carácter transformado de este viejo creyente; un hombre que ha experimentado mucho quebranto, pero que aún es capaz de confiar y poner en las manos de su Señor lo que más ama.

Jacob era débil por fuera, pero muy fuerte por dentro. Jacob sabía dónde hallar refugio cuando su alma estaba en necesidad. En el Dios omnipotente.

Génesis 43: 15 – 24.

La segunda parte del plan de José.

José está funcionando como el instrumento de Dios en estos momentos; es difícil entender su proceder, pero creo que no debemos quitar de nuestra mente que José buscaba ver si sus hermanos habían cambiado.

Génesis 43: 15 – 17.

José al ver a sus hermanos y a Benjamín despliega la segunda parte de su plan.

El plan incluía solo cosas buenas al principio:

  1. Llevarlos a su casa.
  2. Preparar para ellos una cena.
  3. Comer con ellos.

Génesis 43: 18 – 24.

La reacción de sus hermanos. Se llenaron de miedo. Interesante lo que hace el miedo en la mente de los seres humanos. Los predispone a lo peor.

¿Qué pensaron ellos?

  1. Nos traen acá para tendernos una trampa.
  2. Nos van a atacar y nos van a tomar como esclavos.

Nada había pasado pero ellos pensaban en lo peor. Esto los llevó a abrir el diálogo con el mayordomo de José.

Su relato no deja de ser enternecedor; se nota humildad. Ellos rendían cuentas como nunca lo habían hecho. eran humildes y exponían su situación esperando ser oídos.

Ellos se imaginaban el peor escenario, sin embargo ¿Qué recibieron?

Vs 23 – 24.

  1. Fueron ministrados con paz. Este mayordomo sabía teología ¿Quién lo habrá enseñado? Seguro que José. Un buen discipulador.
  2. Les fue devuelto Simeón.
  3. Les dieron agua para lavar sus pies (atenciones necesarias pero cordiales – consideradas)
  4. Les dieron de comer a sus asnos (atenciones necesarias pero cordiales – consideradas)

A veces nuestra mente nos lleva a pensar lo peor, pero a veces esas mismas circunstancias resultan que son la forma que Dios usa para llevarnos a lo mejor.

¿Por qué temían tanto los hijos de Jacob?

Porque sabían lo que habían hecho y esperaban que de Dios viniera su castigo. Ellos acusaban pecado no perdonado o culpa.

Génesis 43: 25 – 30.

Los hermanos de José hacen entrega de su presente.

Vs 25 – 26.

Los hermanos de José estaban muy pendientes a entregar lo que trajeron de su tierra; su misión era agradar a este señor de la tierra de Egipto.

«Se inclinaron ante él hasta la tierra» Esto no es otra cosa que el cumplimiento de los planes dados por Dios a José cuando soñó siendo él aún un muchacho.

¿Todo esto era parte de lo que Dios quería para esta familia?

Absolutamente sí. Dios había compuesto todos estos momentos, era Dios delante de todo, cuidando cada detalle. José solo fue un instrumento para ayudar a sus hermanos a reconocer a Dios. en este momento estaban como familia en el centro de la voluntad de Dios; aun los hermanos de José confusos y con ciertos temores, aun así esto era 100% la voluntad del Señor.

Vs 27 – 28.

En medio de estos reconocimientos ¿cuáles eran los pensamientos de José?

Su padre.

Quería saber si el hecho de que uno de sus hijos estaba preso y la petición que él hizo de traer a Benjamín no habían acabado con su salud o vida.

trató de hacerlo de la manera más sutil, pero se nota que José pensó en su viejo padre y estaba preocupado por él.

La respuesta es positiva y va acompañada de una reverencia de parte de todos sus hermanos.

Vs 29 – 30.

Lo que terminó de quebrar a José fue ver a su hermano. Todos eran sus hermanos y los amaba, pero Benjamín era hermano de padre y madre.

«Hijo de su madre» Sin duda José pensó en su mamá también, en lo que fueron aquellos momentos hermosos con su familia.

José no pudo verlo crecer, más de veinte años sin verlo. Para él una alegría demasiado grande.

«Dios tenga misericordia de ti, hijo mío». Cuando José dijo estas palabras ya no lo pudo soportar.

Las palabras tienen poder amados hermanos. Cuando las usas causan efectos en nosotros de una forma muy potente, nos llevan a experimentar emociones al momento de decirlas. Todo nuestro dentro se sujeta a lo que está saliendo de nuestra boca.

De la abundancia del corazón habla la boca y eso es una realidad, la boca expresa lo que está pasando por nuestro corazón y cuando esto es sincero pasan cosas profundas por nosotros.

Vs 30.

En el caso de José lo llevó a las lágrimas; eran demasiadas emociones contenidas, demasiados recuerdos, muchos sentimientos acumulados. Demasiada emoción para poder manejarlas; tenía que dejarlas salir.

Vs 31.

Cuando ya pudo manejar sus emociones pudo continuar con su plan.

Vs 31b – 34.

Su plan fue recibirlos, tratarlos bien y que disfrutaran de la abundancia que Dios le había entregado.

Que recibieran más de lo que ellos se merecían, gracia, ser considerados especiales, amados, puestos aparte. Esta era la primera parte de su plan.

Todos bendecidos, pero su hermano notoriamente más.

«mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de la de ellos». 

¿Por qué hizo esto?

Por su plan. José quería ver si este gesto despertaría los celos de sus hermanos, tal como fue con él en el pasado. Él quería ver si habían cambiado.

«Y bebieron y se alegraron con él».

El relato nos hace pensar que pasaron la prueba. Ya no eran celosos sino que se alegraban.

Sin embargo aún queda una prueba más la que sería a la vez la prueba final.

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