El vino nuevo sigue fluyendo | Mateo 9:27-34 | Pr. David Hernández

Introducción

Hoy continuamos con el estudio del domingo pasado entregado por el pastor Rodrigo “vino nuevo en odres nuevos” donde Mateo enseña que Jesús es el Mesías prometido y que seguirlo no se trata en cumplir costumbres religiosas, sino el tener una relación viva con Él, mientras Jesús estaba con sus discípulos era tiempo de gozo y no de ayuno, porque el “Novio” estaba presente, y con los ejemplos del remiendo nuevo y el vino nuevo, Él muestra que la nueva vida que Dios ofrece no cabe en una fe basada solo en reglas y ritualismos, sino en corazones dispuestos a creer, obedecer y vivir una fe renovada por medio de Cristo, quien nos da un nuevo corazón.

Mateo en ningún momento escribe relatos aislados ni milagros desconectados. Él construye un argumento teológico progresivo cuyo objetivo es llevar al lector a una sola conclusión:
Jesús es el Mesías prometido, y su presencia exige una respuesta radical del corazón humano.

Todo comienza con una pregunta aparentemente piadosa, pero profundamente confrontacional:

“¿Por qué tus discípulos no ayunan?” (Mt. 9:14)

No era una pregunta inocente. Era el choque entre dos sistemas:

  • el sistema religioso tradicional, sostenido por rituales, costumbres y reglas humanas;
  • y la realidad nueva que había llegado con la presencia del Mesías.

Jesús responde con tres ilustraciones claras:

  • la boda,
  • el remiendo nuevo en vestido viejo,
  • el vino nuevo en odres viejos.

Con estas tres ilustraciones deja establecido un principio que gobierna todo el capítulo:

Lo nuevo de Dios no puede ser contenido por corazones viejos.

  • La gracia no cabe en la religiosidad.
  • La fe no convive con el orgullo espiritual.
  • El Mesías no puede ser reducido a un sistema.

Jesús proporciona una nueva muda de ropas y un nuevo vino para los hombres. No son remiendos para el sistema antiguo que ha de caducar y perecer. [1]

“El vestido viejo no podía contener el paño nuevo. El vino nuevo del perdón

mesiánico no podía ser preservado en los remendados odres del legalismo judío”.[2]

A partir de ese principio, Mateo no se queda en la teoría sino que presenta testimonios vivos, personas reales sobre quienes se derramaría el vino nuevo, la gracia de Dios.

En Mateo 9:18–26 vimos dos milagros:

  • una mujer excluida por el sistema religioso, que padecía por doce años un flujo de sangre, lo cual, según su contexto, era inmunda. 
  • una niña muerta, hija de un principal de la sinagoga.

Pero Jesús rompe todas las barreras religiosas, atraviesa muros sociales, y actúa con misericordia soberana, dónde ni la impureza ceremonial, ni la muerte, ni la oposición religiosa lo detienen.

Ahora, en Mateo 9:27–34, Mateo continúa exactamente en la misma línea, pero intensifica el contraste mostrándonos dos milagros mas que solo aparecen aquí.  

Ts: Ahora veremos cómo reacciona el corazón humano cuando el vino nuevo sigue fluyendo.

9:27 “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo:
¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!”

“Pasando” Jesús sigue avanzando, y el vino nuevo no se detiene, aparentemente había salido de la casa de Jairo luego de resucitar a su hija, y aparecen dos hombres ciegos que lo siguen.

En esos tiempos era algo común la ceguera, esto se daba por varios factores, el calor, la luz del sol, mucho polvo, malos hábitos de higiene. Sin embargo, el ser siego los condicionaba a una de las condiciones más miserables para vivir, llevándoles a tener que subsistir pidiendo limosnas cuando las personas pasaban cerca de ellos.

 

Sin embargo, vemos que ambos ciegos, de una forma u otra, se ayudaban en su miseria para poder seguir a Jesús.
La paradoja aquí es evidente: los que no ven, ven mejor que muchos que sí ven.

Hoy en nuestros tiempos quizás físicamente no es tan frecuente ver a una persona ciega, aunque si las hay, pero lo que sí es muy habitual, es ver a millones que viven en una ceguera espiritual , leamos Jn. 9:35-41.

  • El pecado ciega la mente y el corazón del hombre: Efesios 4:18 “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”
  • Satanás también ciega el entendimiento del incrédulo: 2 Corintios 4:3-4 “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio”

Volviendo a los dos ciegos, vemos detalles muy importantes:

  1. “le siguieron” esto muestra una búsqueda persistente.
  2. “Dando voces” Ellos no guardaron el protocolo. No esperaron su turno. Clamaron. este participio sugiere una acción continua, persistente, perseverante, como que gritaban una y otra vez, una y otra vez.
  3. Veo que eran sinceros en su deseo de ser sanados físicamente. Ellos conocían su necesidad, eran conscientes de esta.
  4. No piden plata ni derechos; piden misericordia
  5. El Dr. Caballosa dice: “El grito de los ciegos fue una confesión de su propia iniquidad delante de Dios”
  6. No eran egoístas, ellos decían “ten misericordia de nosotros” . La Gracia de Dios alcanza para todos!!!!

    Eso es fe verdadera: reconocimiento de necesidad absoluta.

Y lo más importante: lo llaman “Hijo de David”. No es un título afectivo, o al azar, sino que es una confesión mesiánica. Reconocen a Jesús como el Rey prometido, el Mesías.

Algo muy importante, estos ciegos mencionan por primera vez que Jesús es el Mesías. Si, dos ciegos, no eran letrados, pero Dios les permitió ver por medio de los ojos de la fé que Cristo era el Mesías prometido.

Aquí se revela el odre nuevo: un corazón que no se defiende, que no presume, que se abandona a la gracia y donde su mayor fe es al reconocer su necesidad absoluta de Dios.

 “A pesar de ser físicamente ciegos, aquellos hombres vieron, por la gracia de Dios, lo que los dirigentes de Israel rehusaron reconocer.”[3] 

Es importante que apliquemos esto a nuestras vidas, entendiendo que el evangelio no comienza con méritos propios, sino con clamor.
Quien no reconoce su necesidad jamás disfrutará del vino nuevo. ¿has reconocido tu necesidad de Cristo? Recuerda como comenzó Jesús el sermón en el monte, cap. 5 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”

9: 28“Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos, y Jesús les dijo:
¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.”

Jesús no los sana en el camino sino que todo sucede al llegar a la casa a la cual se dirigía. Sin buscar un espectáculo, sino, en lo privado.

¿porqué nos los sanó en el camino y así evitar que ellos siguieran sufriendo y gritando por misericordia en el camino?
Creo que Jesús estaba haciendo que la fe de los ciegos se ejercitara. ¿has sentido en algún momento de tu vida que el Padre ha hecho que ejercites tu fe?

También vemos que en ningún momento les rechazó, sino que ahora si ese insistente clamor por misericordia recibe una respuesta del Señor.

 

Jesús, responde con una pregunta, es reveladora, precisa, directa, corta y profunda:
¿Creéis que puedo?

No pregunta si merecen, ni si entienden, sino si confían en su poder. ¿creéis que soy el Mesías profetizado que tengo el poder para “abrir los ojos de los ciegos” declarado en Isaías 42:8?

La respuesta es breve y contundente:
“Sí, Señor”. Esta es una afirmación categórica, ya no le dicen “hijo de David” sino “SEÑOR”. Esto demandaba una fé en Cristo reconociéndole como el “hijo de David” el “hijo de Dios” que perdona pecados y hace milagros.

 

 “La fe debe tener un objeto. El único objeto de fe válido delante de Dios es Jesucristo.” [4]

Hoy, Jesús sigue llevando a muchos “a la casa”, a lo íntimo, para despojarlos del ruido religioso y dejarlos solos con la pregunta esencial:
¿Confías realmente en Él? ¿Crees que el puede?

9:29 “Entonces les tocó los ojos, diciendo:
Conforme a vuestra fe os sea hecho.”

Jesús toca sus ojos, ellos no podían ver la misericordia desbordante del Señor, pero si sentir el toque de sus manos, esto implica varias cosas:

  • Primero, que Jesús no es distante, él se acerca para poder preguntar y tocar.
  • Segundo, Su toque no es un ritual, es personal.

“Conforme a vuestra fe” no significa que la fe tenga poder en sí misma, sino que la fe es el instrumento, no la causa. Alguien dijo “la fe es la mano del corazón”

Si pensamos en esa frase, podríamos pensar que mientras más grande es nuestra mano de la fe, mayor es la cantidad de beneficios que Dios derramará sobre nosotros, y Romanos 10: 17 nos muestra cómo podemos tener una “mano grande de fe “ “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palara de Dios” ¡así es! Mientras más escudriñemos su Palabra, más le conoceremos, más le amaremos, más creeremos en sus promesas, y nuestra fe será más y más cada día.

El vino nuevo no fluye por obras, ni por fórmulas, ni por tradiciones, sino por fe viva en Cristo vivo.

“La fe es solo un instrumento. Y además, es también un don de Dios.”

Por lo tanto, debemos entender que La fe no obliga a Dios; honra a Dios.
Donde hay fe genuina, Cristo obra conforme a su voluntad perfecta.

Antes Jesús ya había tocado al leproso, luego a la niña muerta, y ahora tocó los ojos de ellos.

¿Estás necesitando que Dios toque tu vida hoy?, ya te encuentras en el silencio y quietud de su casa, solo debes clamar a Dios reconociendo que El tiene el poder para darte la vista que necesitas.

9:30 “Y los ojos de ellos fueron abiertos.
Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.”

Como resultado vemos que la sanidad es inmediata y completa. El verbo indica una acción real, histórica, divina.

Pero Jesús ordena silencio. ¿Por qué? Porque el Mesías no busca fama ni un reino político prematuro. “todo tiene su tiempo” Eclesiastés 3:1
Primero la cruz, luego la corona. Ese era el orden dado por el Padre a quien Jesús obedecía, su hora no había llegado (Jn. 2:4, 7:30), primero debían venir los sufrimientos y después la gloria (1 P. 1:11)

 El título ‘Hijo de David’ tiene que ver con el Reino, pero ahora tenía que pasar por la cruz. 

En nuestras vidas la obediencia glorifica más a Dios que la emoción.
El Reino no se edifica con entusiasmo sin sujeción.

Y esto es importante entenderlo, porque vemos la reacción de los ciegos, entusiasmados, agradecidos, pero…

9:31 “Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.”

Vemos en ambos ex ciegos que hay gozo… pero también desobediencia.
Dios usa incluso la imprudencia humana, pero el texto no la justifica.

El entusiasmo no reemplaza la obediencia.

Honramos más al Señor cuando obedecemos su Palabra, aun cuando nos parezca extraño hacerlo.[5]
Aun así, la gracia de Dios es mayor que nuestras fallas.

Ts: Ahora veremos el segundo milagro del día de hoy,

9:32.33 “Le trajeron un mudo endemoniado…
Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.”

Es probable que mientras ellos salían , aparecen estas personas que traían a un mudo endemoniado, el cuál , por lo que el texto nos muestra en el orden de los acontecimientos, esta persona tenía esa “enfermedad o condición” porque estaba con una posesión demoniaca. No es solo enfermedad; es opresión demoníaca real.

Mi base para decir esto está en el texto 33,

  • primero “echó fuera el demonio”. Jesús expulsa al demonio con autoridad absoluta.
  • segundo “el mudo habló”

Primero llegó la libertad, luego su voz. Cuando Cristo libera, el que estaba mudo habla.

Todo esto es parte del enfoque que Mateo tiene desde un principio, sigue planteando los argumentos y mostrando las credenciales que demuestran que Cristo es el Mesías.

La curación del mudo fue instantánea, Cristo opera en la raíz del mal, no hace un maquillaje externo como muchos en este mundo intentan hacer , solo cambios por fuera mientras que el verdadero problema continúa por dentro.

Ahora vemos a lo menos dos consecuencias de este milagro:

1: La multitud se maravilla. Reconoce que esto es sin precedentes, estaban sorprendidos, boquiabiertas por los milagros realizados, no solo por el endemoniado y los dos ciegos, sino también por la mujer con flujo de sangre y la hija de Jairo.

La admiración de la gente es la más temprana de las emociones en surgir y la primera en marchitarse.[6]

Nunca olvides que Cristo sigue liberando hoy.
La salvación verdadera produce testimonio, pero el asombro sin fe no salva. NO te quedes solo en el asombro, confiesa en tu vida a Cristo como tu salvador.

9:34 “Pero los fariseos decían:
Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.”

Aquí aparece el PERO decisivo.
Mientras unos claman, otros se maravillan…pero los fariseos blasfeman.

Los fariseos al no poder negar la evidencia de estos milagros, Atribuyen la obra y el poder de Cristo a Satanás. Esto en simples palabras es decir que Jesús estaba de acuerdo con Satanás y actuaba con el poder y control del maligno.

Ojo, este actuar de los fariseos NO es ignorancia, ellos tenían las evidencias suficientes y el conocimiento de las escrituras para determinar que tenían al Mesías frente a ellos, sin embargo, manifiestan dureza voluntaria.

El odre viejo no solo no recibe el vino nuevo; lo rechaza y lo calumnia.

 “Los únicos que no disfrutaban del vino nuevo son los odres viejos… los religiosos que habían decidido mantener sus corazones duros.” 

La religiosidad puede endurecer tanto el corazón que ya no se reconoce la gracia cuando está frente a los ojos.

CONCLUSIÓN

Terminando, creo importante hacernos la siguiente pregunta ¿QUÉ TIPO DE ODRE SOMOS?

En Mateo 9 vemos tres reacciones:

  • los ciegos creen,
  • la multitud se maravilla,
  • los fariseos rechazan.

El mismo Cristo produce fe, asombro o endurecimiento. ¿Qué está produciendo hoy en ti?

El Señor ofrece salvación eterna y vida abundante, pero solo puede ser recibida por odres nuevos, ¿qué son estos odres nuevos? estos son corazones rendidos, humildes, confiados solo en Jesús.

Porque el vino nuevo sigue derramándose… pero no todos están dispuestos a recibirlo.

¿y tú?

[1] Evis Carballosa. Mateo. Pag 326

[2] R. V. G. Tasker, “The Gospel According to St. Matthew”, Tyndale New Testament Commentaries

(Grand Rapids: Eerdmans Publishing Company, 1981), p. 98.

[3] Evis Carballosa. Mateo. Pag 333

[4] Evis Carballosa. Mateo. Pag. 334

[5] Evis Carballosa. Mateo. Pag. 335

[6] Matthew Henry y Francisco Lacueva, Comentario Bı́blico de Matthew Henry (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999), 1107.

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