Nunca es tarde para crecer | Genesis 21:22-34 | Pastor Rodrigo Cisternas

Introducción

El capítulo 21 de Génesis trata de tres temas principales: el nacimiento de Isaac (21: 1 – 8), la expulsión de Ismael junto con su madre (21: 9 – 21) y el pacto entre Abraham y Abimelec (21: 22 – 34). (Génesis, Carballosa, pág. 338)

Hoy terminaremos este capítulo mirando el pacto entre Abraham y Abimelec. La pregunta que debemos responder es ¿Qué relación tiene esta escena con las otras dos? ¿Existe una correlación entre este evento y los otros? ¿por qué Moisés organizó su material de esta manera? ¿por qué incluyó esta historia justo después del nacimiento de Isaac y la expulsión de Ismael? ¿Qué buscaba demostrar?

Al mirar los últimos acontecimientos, podríamos concluir en dos verdades: Primero que Dios ha restaurado el testimonio de Abraham. Recordemos que en el capítulo 20, este rey avergonzó a Abraham, y con justa razón, debido a la mentira respecto de su esposa. Aquella historia termina con Abraham orando por Abimelec y devolviendo la fertilidad a todo su reino, ya que por causa de Sara, todo este reino había perdido la bendición de engendrar o tener hijos.

Recordamos también en aquel capítulo que Abimelec invitó a Abraham a vivir dentro de sus dominios, lo cual entendemos por el capítulo 21 que Abraham aceptó.

Abraham vivió en tierras Filisteas por muchos días (Gn. 21: 34). La expresión muchos días se refiere a un tiempo largo, aunque no preciso. Pero podría incluir muchos años.

Y lo segundo: Si consideramos que Dios ha restaurado el testimonio de Abraham podríamos decir que este pasaje también nos ayuda a ver como la vida de Abraham ha ido creciendo; en su fe (a través del nacimiento del hijo prometido, lo cual fortaleció su fe y a través de su obediencia en la prueba de alejarse de su hijo Ismael) y también en influencia.

Ahora Abraham se ha ganado un nombre delante del rey de aquella tierra. Ahora, a los ojos de este rey pagano, Abraham era un hombre de Dios, un hombre de respeto, un hombre con una relación fuerte y favorable con el Dios de los cielos.

¿En qué se une esta historia con la de Isaac e Ismael? Dios ha estado trabajando en la vida de Abraham; Dios está cumpliendo sus promesas, Dios está forjando su carácter como hombre de fe, Dios está estableciéndolo en la tierra como un hombre de gran testimonio, y por ende, de respeto.

Para mi esta última historia no es un pasaje transitorio, o solo para rellenar información, sino un pasaje que muestra a un Abraham que está creciendo, que está madurando, que está experimentando cambios profundos en su relación con Dios, en su andar delante de él.

Amados, cuando Dios trata con nuestras vidas pasa algo similar; podemos ver sus respuestas, sus bendiciones; comenzamos a entender sus planes; vamos dando pasos de fe, que para nosotros son desafíos; vamos madurando en nuestro carácter; vamos ganando influencia delante de otros. ¿Esto pasa con todos los creyentes? En realidad con todos los que dándose cuenta que Dios quiere trabajar en sus vidas y le permiten que lo haga.

Hay una fábula de un madero tosco que vivía en la casa de un maestro que hacía instrumentos de música. Dice la fábula que este tosco madero veía con admiración a todos aquellos instrumentos que relucientes sonaban de forma hermosa una vez que el maestro terminaba con ellos. Un día el maestro lo tomó a él y él tosco madero se emocionó porque sabía que ya era el tiempo de convertirse en un bello instrumento. Lo que el tosco madero ignoraba era lo doloroso que era el proceso; el maestro comenzó a sacar astilla por astilla, trozo por trozo y cada vez que el maestro trabajaba, el tosco madero lloraba y lloraba. Nunca pensé que llegar a ser un instrumento precioso y afinado costara tanto; sin embargo el tosco madero se animaba cada día al ver los cambios progresivos que él experimentaba cada vez que el maestro trabajaba en él. Un día, lo que fue un tosco madero, llegó a ser parte de una gran sinfónica de bellos instrumentos; fue en ese momento donde el tosco madero expresó: Todo lo vivido, valió la pena.

Amado, cuando el maestro tome tu vida y quiera trabajar en ti, a pesar del dolor, deberías dejarlo, porque solo de esa manera podremos llegar a ser aquel instrumento bello y afinado.

Este pacto entre Abimelec y Abraham no es otra cosa que una muestra clara de cómo Dios ha estado trabajando en un hombre que ha ido aprendiendo a vivir por fe; que ha ido aprendiendo de sus errores, pero que ha permanecido al lado de Dios, buscando agradarle.

A Abraham le podrías quitar todo, menos su fe; Abraham podría fracasar mil veces pero después de cada una de ellas volvería a levantar un altar para adorar a Dios. Abraham podría perder muchas cosas pero no perdería su relación con Dios. Dios, para Abraham se ha convertido en su mejor amigo.

Vs 22 – 24.

Abimelec busca tener un pacto con Abraham.

Un pacto es un juramento, un compromiso. Los pactos eran promesas hechas entre dos partes. A veces estos se celebraban por medio de sacrificios de animales y a veces se entregaban prendas. (como el sello, el cordón y báculo de Judá o el zapato del pariente redentor en Rut).

¿Por qué Abimelec busca el favor de Abraham?

Respuesta es muy clara: «Porque Dios está contigo en todo cuanto haces». Abimelec podía ver en la vida de Abraham como Dios obraba a su favor.

NTV: «Es obvio que Dios está contigo, ayudándote en todo lo que haces».

DHH: «Vemos que Dios te ayuda en todo lo que haces».

Vs 23.

¿Qué tipo de juramento buscaba Abimelec de Abraham?

Un pacto presente y para el futuro. No faltar (no desconocer) a su descendencia (hijos, nietos de Abimelec). Así como Abimelec trató a Abraham, dentro de su tierra, así Abimelec pidió que Abraham tratara a sus hijos después de él.

¿Por qué Abimelec pidió esto sabiendo que él era el rey de la tierra y Abraham solo un extranjero?

Esto es increíble de pensar, el rey se sujeta al hombre de Dios. Dios ha engrandecido tanto el nombre de Abraham que no es Abraham quien busca el favor del rey, como lo fue tiempo atrás, sino es el rey que ahora busca el favor de Abraham.

Dios ha hecho de Abraham un hombre distinguido. Dios ha exaltado a su siervo.

“Nunca sabemos hasta donde Dios puede impulsar a uno que le sirve, pero sabemos que Dios lo puede llevar a cosas sublimes, a consideraciones impensadas”.

Vs 24.

Abraham, sin arrogancias o soberbias, y sin resentimientos, acepta la petición de entrar en pacto. Esto muestra en Abraham un corazón agradecido; agradecido con aquel que lo recibió en el momento que lo necesitó, este gesto nos muestra un hombre que no se olvidó de lo que otros habían hecho por él y por los suyos.

Los hombres tienden a olvidar pero Dios no y debemos imitar a Dios en esto. Si personas han hecho misericordia contigo procura no olvidarlo. Debemos ser agradecidos y corresponder cuando ellos también nos necesiten.

Vs 25 – 31.

Sin embargo Abraham para cerrar aquel pacto primero pide aclarar el tema del pozo que le fue quitado por los siervos de Abimelec.

Los pozos en el desierto eran tesoros preciosos; las fuentes de aguas que las personas podrían conseguir eran para su sustento, para sus animales y sus cultivos. El resto del agua que ayudaría a sus siembras era la lluvia, entonces por la escasez que el agua significaba, esta era de mucho valor.

Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo… pareciera una frivolidad, un detalle, pero no lo era. Para Abraham gran parte de este pasaje se trató de resolver este problema ¿Por qué le importaba tanto este pozo?

Escuche algo interesante que nos enseña la arqueología: “Beerseba estaba en el Wadi es – Seba, el amplio canal de un torrente invernal, a doce horas de viaje al sur de Hebrón, sobre la carretera a Egipto y al Mar Muerto, donde aún hay piedras que hallar, los restos de un pueblo antiguo, y dos profundos pozos con agua excelente, llamados Bir es Seba, pozo de siete (no pozo del león como erróneamente los Beduinos lo interpretan)”.

(Robinson, Palestina I, pág 300 y E.H. Palmer, pág. 298. Sacado del libro Comentario al texto Hebreo del A. T, por Keith y Delitzsch)

Eran aguas de muy buena calidad y de seguro que Abraham pensaba en su familia cuando buscaba recuperar este pozo.

Vs 26.

La respuesta de Abimelec no se deja esperar. Su respuesta demuestra una vez más la honestidad de este rey. De tres formas distintas él alega inocencia:

  1. No sé quién haya hecho esto. No fue por orden mía.
  2. Ni tampoco tú me lo hiciste saber. Deberías habérmelo comunicado.
  3. Ni yo lo he oído hasta hoy. Alguien lo hizo sin mi consentimiento y hasta ahora lo ha ocultado.

Abimelec suena como un hombre justo. Él responderá por este pozo, pero deja en claro que él no tuvo nada que ver con ese mal actuar.

Vs 27.

Una vez aclarado el tema del pozo Abraham realiza el pacto con Abimelec en este caso entregándole ovejas y vacas.

Según Gordon Wenham, “se acostumbraba que hubiese un intercambio de regalos cuando se hacía un trato o un pacto” (1 Reyes 15: 19), y que solo Abraham diese regalos sugiere que Abraham era el menor de los dos y el principal beneficiario del tratado.

Vs 28 – 31.

Acto seguido, Abraham le presenta otro regalo a Abimelec; «siete corderas del rebaño aparte». Ahora Abraham buscaba cerrar el tema de su pozo.

En verdad este pozo era importante para Abraham y no dejaría pasar la oportunidad de recuperar lo que era suyo.

Amados, cuando se puede reclamar algo que entendemos nos pertenece, cuando se nos da la oportunidad de recuperar algo que es nuestro, y que sabemos es un beneficio importante para nosotros y los nuestros, creo que no es malo procurar hacerlo.

Miremos como lo hace Abraham.

Abraham, aunque recibió de Abimelec las excusas y su buena disposición, ahora quiere dejar un testimonio visible de este acuerdo entre ellos.

Abraham buscaba una formalidad, un testimonio, un acto que atestiguara que aquel pozo había cavado aquel pozo.

Esta es la razón del nombre de aquel lugar. Beerseba, que significa “pozo del juramento”.

Al aceptar Abimelec el presente de mano de Abraham dejaría resuelto el hecho de que Abraham era el propietario del pozo. (Génesis, Carballosa, pág. 337)

Vs 32.

Abraham y Abimelec quedan en paz. Ambos recibieron lo que buscaban. Dios con esto le abre la puerta a Abraham para quedarse en aquel lugar todo el tiempo que él estime.

Vs 33 – 34.

Abraham ha crecido en su entendimiento de quien es su Dios. Dos actos en estos pasajes nos ayudan a ver el crecimiento de Abraham.

«Plantó un árbol Tamarisco en Beerseba».

La plantación de este árbol duradero, con su dura madera y sus largas, estrechas y densamente apiñadas hojas que siempre permanecen verdes, sería un tipo y recordatorio de la eterna gracia del fiel pacto de Dios. (Comentario al texto Hebreo del A. T, por Keith y Delitzsch, pág. 116).

Sus largas hojas agrupadas de forma gruesa y siempre verdes, era un tipo de la gracia permanente del fiel Dios del pacto. (Carballosa, Génesis, pág. 338) 

«Invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno».

El Olám. Abraham ha descubierto que Dios es quien le había dicho que era. El Patriarca ha continuado creciendo en su conocimiento de Dios, y ahora lo reconoce como “Jehová Dios eterno”.

Ahora Abraham es un hombre consagrado en pensamiento y corazón. Tiene un conocimiento de Dios más profundo así como una fe más consistente.

Conclusión. Vs 34.

Abraham estuvo en aquella tierra muchos días (esto pudo significar desde el nacimiento de Isaac hasta que este se convirtió en un joven (22: 6).

Abraham ha madurado, ya no es el hombre que varía en sus convicciones. Abraham ha entendido profundamente quien es Dios para él ¿Pero cómo se puede comprobar? ¿Como sabemos que un estudiante está listo para pasar de curso? Por medio de un examen. Esto será lo que veremos en el siguiente capítulo, donde veremos si de verdad Abraham ha aprendido.

 

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