Introducción
El relato que nos presenta Moisés ahora es un resumen de como estos dos hijos de Abraham se separan. Al nacer Isaac también nacen reacciones nuevas y nuevas preocupaciones. Ahora, como es costumbre, todo giraba en torno a Isaac, el recién nacido y esto molestó a Ismael el cual comenzó a tener actitudes no agradables en contra de Isaac su hermano. Esto despertó en Sara una preocupación que finalmente descubrimos que viene de Dios el cual pide a Abraham ponerse a disposición de lo que Sara, su esposa, le dijera. Dios, en este momento usará a Sara para guiar las decisiones que Abraham debía tomar respecto de sus hijos.
Esta narrativa se divide en dos simples partes:
- Nace Isaac el hijo de la promesa.
- Agar e Ismael son echados de casa de Abraham.
Sin duda cada hijo podría contar la historia según su perspectiva, pero gracias a Dios que tenemos las Escrituras para saber cuál es la versión oficial.
TS: Veamos la primera parte:
El nacimiento de Isaac. Vs 1 – 7.
Notemos cuán rápido es el relato acerca del embarazo y nacimiento de Isaac. Después de esperar tanto en el relato que Sara quedara embarazada, todo el proceso de su embarazo y el parto, todo se resume en un versículo (vs 2)
¿Por qué el relato es tan corto? ¿En qué se está enfocando Moisés, guiado por el Espíritu Santo, en esta narrativa?
Cuando las respuestas de Dios llegan, llegan rápido. Casi todos esperaríamos que este relato fuera pausado, fuera descriptivo de las facetas típicas maternales, de los detalles de cada mes, pero no fue así; Moisés escribe ligero pasando por alto todo el embarazo y sus detalles, simplemente va al hecho de que Dios respondió y ahora el hijo ya es parte de sus vidas.
Amados, muchas veces veremos cosas de Dios así, anhelos de años, oraciones de tiempo, de repente llegarán y serán muy rápidas, tanto así que a veces no daremos garantía que todo está pasando, porque la mano de Dios es poderosa, hace que las cosas pasen y pasen rápido.
En este relato veloz alcanzamos a apreciar algunas cosas que no dejan de ser emocionantes:
Vs 1 – 2. La fidelidad de Dios. que se evidencia en estos dos pasajes pero que rodea todas las escenas de estos siete versículos.
Vs 3 – 5. La gratitud y fe de Abraham. De recibir a Isaac, de poder tenerlo en sus brazos y su fe en circuncidarlo según lo pedido de Dios, como el hijo del pacto.
Algo que a veces se pasa de largo en esta historia es que Abraham, cuando nace Isaac, tiene 100 años. Muchos padres a cierta edad tendrían muchas preocupaciones y quizás Abraham también, pero sobre sus preocupaciones estuvo su fe, que si Dios lo envió, también dará la capacidad para criarlo y acompañarlo hasta que él cumpla con los propósitos que Dios tenga para él.
Su hijo fue un impulso a vivir, a rejuvenecer, a entregar lo mejor de sí. Este es uno de los poderes que tiene un hijo sobre un padre.
Hijo, tú tienes poder, tienes algo en ti que puede ayudar a tu papi a ser mejor, úsalo con sabiduría y podrás ver cambios que quizás quieres ver en él.
Vs. 6 – 7. La profunda alegría de Sara. Emocionante para Sara poder decir “Dios me ha hecho reír”. Esta alegría era profunda.
¿Dios, alguna vez te ha hecho reír? Hay algo en tu vida que tu podrías decir que tu pensabas que no sería para ti y resultó ser tuyo? ¿Algo que veías tan lejano y resulta que está en tu poder? ¿Algo que nunca pensaste tener y lo tienes? Si ya lo recibiste, alégrate y alégrate mucho en Dios. Sara tendría esta alegría cada día de su vida delante de sus ojos; por muchos años recordaría que Dios un día la hizo reír.
Vs 7. Dios rejuveneció a Sara para que esta pudiera dar de mamar a Isaac, sin duda, aunque ellos eran de bastante edad, Dios hizo que sus cuerpos se mantuvieran jóvenes, activos y preparados para enfrentar a los 90 y 100 años la paternidad.
(Génesis 25: 1 – 2. Abraham, después de muchos años (tenía más de 140 años, Gn. 25: 20) ya había enviudado y decide casarse con Cetura con quien tuvo seis hijos más).
TS: La segunda parte de esta historia tiene que ver con su hijo Ismael, que si bien es cierto fue su primer hijo no era el hijo de la promesa.
Vs 8 – 21. Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham.
Vs 8.
La narrativa nos lleva al momento del destete de Isaac, el tiempo donde los niños dejan de mamar de los pechos de su madre.
¿Qué año sería este en la vida de Isaac?
El destete, según comentaristas era a los dos o tres años.
Cuando llegaba esta etapa se celebraba ya que era señal de crecimiento, que se termina un ciclo y se abren otros (en este caso de la infancia a la niñez).
En la Biblia vemos ciertas etapas que se marcaban tiempos para la vida de los hijos; vemos la circuncisión a los ocho días, el destete a los tres años, en el tiempo de Jesús vemos que a los 12 años los muchachos podían ir al templo y participar de la clase con los rabinos.
Creo que el marcar ciclos ayuda a nuestros hijos a entender que la vida tiene etapas y que quemarlas es bueno. No a todos les gusta crecer pero sino crecen la vida los deja atrás, y somos los padres que debemos ayudarles en este proceso y animarlos que la siguiente etapa también traerá sus cosas buenas.
No es bueno, pienso, que los hijos crezcan en años y no asuman el cambio que los acompaña. Eso está pasando mucho en nuestra sociedad y enfrentamos problemas de madurez, miedo en los chicos, falta de carácter al asumir responsabilidades. Nadie puede ser niño para siempre. Recuerde que querrán actuar como niños para ciertas cosas pero su cuerpo les impulsará a actuar como hombres o mujeres para otras. Hay que empujarlos a crecer y apreciar esa nueva etapa como algo de parte de Dios.
«Hizo Abraham gran banquete». En este caso Abraham no se restó de lo importante que fue para él.
Esto probablemente despertó los celos de aquel que a esta altura se había acostumbrado a los privilegios de hijo mayor, Ismael.
Ahora Abraham cosecharía más consecuencias por haber actuado en la carne hace años atrás.
Vs 9.
Este fue el momento donde Sara vio claramente el presente y entendió el futuro. Fue un momento de mucha claridad y convicción en el corazón de Sara.
Ella a Isaac en peligro.
El proverbio dice: «El avisado ve el peligro y se aparta» y creo que Sara eso fue lo que vio en las burlas de Ismael hacia Isaac. Gálatas 4: 21.
Alguien podría pensar que ella, actuando como mujer y madre, no soportaría que nadie humille a su hijo. Pero, aunque esto también puede ser parte de este paquete de emociones, Sara siente que esto es un aviso de Dios y que debe tomar una decisión.
Vs 10.
Sara, a razón de esta convicción pide algo que para Abraham sonó demasiado extremo: «Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo».
Vs 11.
Esto de inmediato le sonó a Abraham algo demasiado drástico, algo que está fuera de lo aceptable. Ismael era su hijo, no podría echarlo como si fuera cualquier extraño. Era parte de su descendencia, era su hijo.
Humanamente hablando tener hijos de distintas mujeres expone el corazón del padre a la preferencia de uno o del otro. Esto en algún momento llega a ser complejo y los que quedan expuestos siempre son los hijos.
Por otro lado Dios trataría con Abraham, pasándolo por el yunque celestial, quitando de su corazón toda idolatría hacia sus descendientes.
Para Abraham la prueba sería dejar que Dios haga lo que tenga que hacer y dejar en sus manos la vida de sus descendientes. (Hoy es con Ismael y en poco tiempo será igual con Isaac).
Amados, Dios es Dios que purifica, que trata con sus hijos y a veces usa circunstancias muy difíciles, a veces a nuestros propios hijos, para ver donde está nuestro corazón.
Es obvio que Abraham amaba demasiado a Ismael, Dios quería asegurarse que el puesto que tenía Ismael en el corazón de Abraham no lo sacaría a él del centro ni estorbaría en los planes que Dios tenía para con Isaac.
Vs 12.
Dios respalda a Sara. A veces, amados hermanos, lo que nuestras esposas ven no tiene sentido para nosotros, pero sí lo tiene para Dios. Cuando ella insista en un tema que ve como una cosa urgente, necesaria, háblalo tú con Dios; no lo aceptes inmediatamente, no por despreciar a tu esposa o cuestionarla, sino porque dentro de nuestras naturalezas también batallan nuestras pasiones; pero si hay algo que a ella le inquieta creo que es piadoso de parte de todo esposo creyente ir a preguntarle a Dios qué piensa él al respecto.
Queremos ser buenos líderes de nuestro hogar, eso nos obliga a escuchar a quien tenemos a nuestro lado, pero no queremos vernos el día de mañana solo siendo dirigidos por la voz femenina, sino por la voz de Dios que, a veces, usa también la voz de nuestras esposas.
Vs 13.
Pero también vemos como Dios considera a Ismael. Dios no tuvo en su plan que Ismael muriera, de hecho, también de él Dios haría una nación. Ambos hijos reciben de Dios gracia, Dios NO pone maldición sobre Ismael, simplemente este no era el plan de Dios, Ismael es considerado el hijo de la carne, no de la gracia y Pablo en Gálatas lo usa como un tipo de la ley, que persigue a la gracia, que es en Cristo. Ismael, como cualquier otro ser humano, si quiere ser salvo tendrá que creer en el Dios de gracia, que envió a su Hijo Jesús como el Salvador del hombre.
Dios siempre pensó en construir su plan redentor para la humanidad a través de Isaac y su descendencia. Quien fije sus ojos en fe, en el descendiente de Isaac, Jesucristo, será salvo.
Vs 14.
Abraham procede por fe en esto. Creyendo que Dios protegerá la vida de su hijo y de su madre.
«muy de mañana». Abraham, me imagino, por temas del calor, pensó que lo mejor era que ellos salieran temprano, para avanzar los más posible antes de que el sol fuera demasiado fuerte.
Este evento fue definitivo. Le entregó el muchacho y la despidió. Esto debió ser duro para Abraham pero en su fe confiaba que Dios tendría mejores planes para él que los que él tenía para Ismael.
Esto marcó un antes y un después, ahora Agar era libre y recibió un hijo de regalo por parte de sus amos. Esto no era la regla general de la esclavitud, pero por planes superiores, Abraham deja en libertad a Agar y le permite llevar a su hijo como un don preciado.
El odre que puso en los hombros de Agar debía pesar cerca de diez kilos y contenía cerca de 12 litros de agua. (Génesis, Carballosa, pág. 335).
Vs 14b.
Lo obvio se hace presente. Ella, sin rumbo queda sin agua y ahora la escena se torna crítica. Agar no tuvo una familia en Egipto, ella era esclava desde antes que fuera esclava de Sara.
Vs 15.
La falta de agua le quitó toda esperanza de sobrevivir. Los siguientes pasos de Agar fueron acomodar (arrastrar a su hijo) y ponerlo bajo un arbusto, donde recibiría algo de sombra y alejarse para no verlo morir.
Esto muestra los actos normales de una persona que no mira al cielo y pide ayuda de Dios. una persona que ha olvidado que Dios le había dado promesas para este pequeño que ahora ya era un muchacho de 16, 17 años. (Génesis 16: 11 – 12).
Ella, cuando se le acabaron sus recursos, no miró al cielo, no recordó las promesas, no la vemos dependiendo del Dios que me ve.
(Este es el mismo comportamiento que tienen aquellos que dependen de la ley; si no aprueban por sus propios méritos no quieren aceptar la ayuda de Dios, ellos quieren salvarse por sus propios méritos, llegar a decir que se merecen la salvación y cuando no pueden, no quieren aceptar el hecho que pueden llegar a ser justos sin méritos propios.
No hay necesidad de morir en tus pecados o bajo tu religión; Dios envió a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
Hay gracia suficiente para todo aquel que reconoce su necesidad de ayuda Divina, hay salvación para todo aquel que la pida).
Vs 16.
Agar actuó como su corazón le dictaba, ella no podía soportar la idea de ver morir a su hijo y esto le hizo alejarse de él. ¿Hubieses hecho lo mismo tú? En realidad en estas circunstancias cada ser humano enfrenta la muerte de un ser amado de distintas formas y creo que ahí no debemos juzgar sino solo reflexionar.
Lo más dramático de esta historia es cuando el muchacho llora.
El vocablo “Muchacho” aquí habla de una persona inexperta, no preparado a pesar de sus 17 años.
Pero justamente, en lo más alto de este drama es cuando Dios actúa. Recuerde que el nombre Ismael significa: “Dios oye” y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Vs 17 – 21.
La ayuda de Dios para Agar e Ismael.
Dios con voz clara y precisa se dirige a Agar. Es el ángel de Jehová quien habla una vez más con Agar. (así como lo hizo en Génesis 16)
Vs 18. Le recuerda que para Ismael hay un futuro. Haré de él una gran nación (Gn 17: 20).
Vs 19. Interesante que en su angustia Agar no vio la provisión que estaba cerca de ella. Dios le abrió sus ojos, no hizo una fuente de agua, le hizo ver donde estaba la fuente.
A veces ponemos tan delante de nuestros ojos el problema que no nos permite ver que la solución está cerca de nosotros. por eso necesitamos a Dios, para que nos de sabiduría en aquellos momentos donde, por causa de nuestros problemas, perdemos la perspectiva.
Vs 20.
Dios estaba con el muchacho. Esto es cumplimiento de la promesa de Dios para descendencia de Abraham. desarrolló su vida en el desierto y aprendió a usar el arco. Ambas cosas que estuvieron relacionadas con su casi muerte, las aprendió a usar como sus aliadas.
Vs 21.
Sin embargo, vemos claramente que ni Agar ni Ismael estaban dispuestos a seguir una línea de descendencia como la de Abraham con Isaac. Estos hermanos tomarían caminos muy distintos. Aunque serían hermanos por parte de su padre, sería obvia la diferencia entre sus descendencias.





