El perdon y la disciplina en la iglesia | Mateo 18:15-22 | Hno Jesús Bohórquez

La semana pasada vimos cómo el Señor nos enseñaba a no menospreciar a los más pequeños, es decir a hermanos nuevos o débiles en la fe que van creyendo en Jesús. Porque el Señor ha venido a salvar lo que se había perdido, y por tanto nosotros somos responsables de cuidar de estos pequeños en la fe. Y por último vimos ésta parábola donde el Señor enseñó la importancia que tiene para él una oveja, que incluso fue capaz de dejar a las 99 que tenía seguras por ir a rescatar a una que se había extraviado. Y si el Señor cuida así de sus ovejas, él quiere que nosotros también nos preocupemos por los hermanos y justamente el tema que nos toca abordar el día de hoy tiene que ver con la reconciliación, el perdón y la restauración, pero también con la disciplina en la iglesia para cuidar a la misma iglesia del Señor.

Ésta enseñanza la he titulado: el perdón y la disciplina en la iglesia.

Comencemos entonces a estudiar el pasaje, lea conmigo el versículo 15.

Vrs 15

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. ”

El pasaje comienza con un “Por tanto» esta frase implica un lazo conductor entre lo que enseñó Jesús en los versículos anteriores y lo que va a enseñar ahora. No hay cambio de tema, la temática sigue siendo la misma. Anteriormente enseñó sobre la humildad en el trato hacia con los demás y el aprecio y cuidado que debemos tener con los más pequeños en la fe.

Ts.

El Señor ahora nos va a enseñar como poner en práctica esa humildad al momento de enfrentar algún conflicto con un hermano.

El texto dice:

«Si tu hermano peca contra ti»

En primer lugar, dice: “tu hermano”, entonces ya sabemos que esto es en un contexto de iglesia, entre hermanos. No está hablando el Señor de un problema que podamos tener afuera, con un familiar, o compañero de trabajo, sino en la iglesia.

Ahora, Jesús no está colocando un caso hipotético, el Señor está afirmando que esto va a pasar, ¿Quién de aquí no se ha sentido ofendido alguna vez con alguien? Ahora cambiemos la pregunta ¿Quién de aquí ha ofendido alguna vez a alguien? Todos en algún momento hemos ofendido a alguien, quizás sin querer o queriendo.

Entonces Jesús dice; si alguien te hace daño de cualquier tipo, por una palabra ofensiva, por un maltrato, por una acción malintencionada, etc.  Porque el texto dice: «peca contra ti» y un pecado en éste contexto es una palabra o acción con la intención de dañarte, y lo logró, te hizo daño.

Una aclaración importante: hay gente que se ofende por todo, por una mirada, por un mal entendido, porque no lo saludaste, por cualquier cosa. Pero Jesús está diciendo si peca contra ti, algo que realmente es un pecado.

Así que, si eso te llega a pasar con un hermano o hermana. La pregunta es: ¿Que debes hacer? ¿No hablarle más? ¿Vengarse? ¿Decírselo a otros hermanos para que no le hablen más? ¿Hablar mal de él o ella? Todas éstas respuestas son incorrectas.

Nosotros los hijos de Dios ya no actuamos como actúa el mundo, la gente que no tiene a Cristo, así actuaría. Busca desquitarse, busca devolver el ataque o busca venganza, hay un dicho que dice: «el que me la hace, me la paga». Pues déjeme decirle querido hermano que ese método no es para un cristiano, ¿Sabía usted? Un cristiano ya no se comporta como el mundo, porque tiene otro corazón, tiene otra mente, la mente de CRISTO.  

Hay muchos pasajes que hablan de cuál debe ser nuestra actitud con aquellos que pecan en contra de nosotros. Pero éste me encanta.

Mire lo que dice: Romanos 12:17-19.

Creo que está muy claro que debemos hacer si alguien peca contra nosotros; no pagarle mal con mal, no vengarse, sino al contrario, buscar hacerle el bien, bendecirlo, orar por él, en fin hacer lo posible por estar en paz con esa persona. ¿Le parece difícil? Lo es, pero si lo hacemos , estamos obedeciendo a nuestro Dios y estamos mostrando su carácter en nuestra vida.

Ts.

Ahora, Jesús nos dice que debemos hacer si esto llega a nuestras vidas.

Si tu hermano peca contra ti, ve y acusalo con el pastor. NO. Eso no es lo que dice el texto, aunque a veces es lo que hacen primero.

¿Que dice el texto?

«Ve y reprendele estando tú y él solos»

Jesús ahora nos va a enseñar el paso a paso de como buscar la reconciliación con un hermano o hermana que ha pecado contra mi.

Hay un método, una fórmula, un paso a paso, que algunos ni conocen, o quizás lo conocen pero no lo toman en cuenta al momento de resolver un problema. ¿Que es lo primero que tenemos que hacer según Jesús?

«Ve y repréndele» en primer lugar dice: «Ve» es decir; quien debe ir soy yo, no él venir a mi. Quien debe dar el primer paso a la reconciliación soy yo, ¿no le parece raro que la persona que ha sido ofendida sea quien debe dar el primer paso? Y ese es el principal problema muchas veces, el orgullo, porque somos orgullosos y no nos gusta doblegar o dar nuestro brazo a torcer, porque decimos: «pero, si él fue quien se equivocó o él fue quien me hirió» y justamente por eso muchos problemas no se resuelven, porque no vamos y buscamos nosotros solucionar el problema.

Pero luego de que Jesús nos manda a ir a la persona, nos dice: “repréndele estando tú y él solos”

¿Cuántas personas deben estar en la conversación en el primer paso? Dos, tú y él solos. Ese es el primer paso, no vayas con más nadie, no riegues el problema a más nadie, no divulgues el pecado del hermano o hermana, cuida su testimonio, sigue la instrucción de Jesús.

Ahora una pregunta ¿A cuántos de aquí les gusta reprender? A mí en lo personal, me cuesta un mundo. Pero cambiemos la pregunta: ¿A cuántos les gusta ser reprendidos? Sean honestos, a casi nadie le gusta que lo exhorte, que lo amonesten. No decimos: ¡Ay que bueno, me gusta que me corrijan! No, todo lo contrario se nos desfigura la cara cuando alguien nos corrige. El tema es que la palabra reprender nosotros la asociamos con regaño.

Pero escuche lo que dice el doctor Carballosa de la palabra “reprender” que usó el Señor acá:

La palabra reprender aquí significa: “refutar”, “descubrir”, “poner a la luz”. En otras palabras es hacerle notar la falta que está cometiendo o ha cometido, generando en él un sentimiento interno que lo conduzca a recapacitar y le conduzca a entender que la acción cometida es incorrecta.

Por eso la actitud aquí es lo más importante, no se debe ir con una actitud de pelear, o de conflicto, sino al contrario, con una intención de arreglar el problema.

Mire lo que dice Gálatas 6:1.

Por lo tanto hermanos, debemos ir y reprender al hermano pero con mansedumbre, humildad y con una actitud de reconciliación, porque a mí también me puede pasar en algún momento, yo también puedo ser reprendido en algún momento. Y algo sumamente importante: recuerda que es su hermano o hermana, más aún debe tratarla con amor y paciencia.

Pero el Dr Samuel Pérez Millos nos da otro consejo que me parece muy bueno, él dice y cito:

“Nadie debe reprender a otro por criterios personales y nadie podrá redarguirle por métodos humanos, sino porque la Palabra señales la realidad de la falta que está cometiendo porque solo la “Escritura es útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia “.

En otras palabras, reprender con la palabra de Dios y no con mis argumentos. Ejemplo: hermano usted me ofendió y pecó contra mi en esto, y yo veo que eso está mal porque la Palabra dice tal cosa. Y vengo con la intención de resolver éste problema y que podamos hablar sobre el tema con la Palabra.

Y el versículo termina diciendo:

“Si te oyere, has ganado a tu hermano”

¡Gloria a Dios! Se acabó el problema, se terminó la angustia, el hermano se arrepintió, se quebró, pidió perdón, reconoció su error, se sintió mal y tuvo una buena actitud y se logró el objetivo: la solución del problema y la reconciliación. La conversación termina con un abrazo, el hermano te invita a tomar un café, a conversar y a reparar los daños que te causó. Nadie más se enteró, las cosas quedaron entre ustedes dos, se sana la herida y seguimos caminando como hermanos.

¡Gloria a Dios! Que bendición que los problemas se resolvieran siempre así o ¿No?. Ojalá todos los conflictos se resolvieran en éste primer paso, sería genial.

Ts.

Pero el Señor es realista y sabe que no todas las personas van a reconciliarse a la primera. No todos tienen la humildad y la madurez para solucionar el conflicto a solas. ¿Qué pasa entonces si el hermano no reconoce su pecado, o no quiere la reconciliación?

Jesús nos da el segundo paso a seguir en el siguiente versículo:

Vrs 16

Más si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en la boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Entonces si el hermano no te escuchó a ti o no quiso entrar en razón en cuanto a la reprensión en amor y mansedumbre que tú le hiciste, ahora sí, debes buscar a uno o dos testigos. ¿Por qué uno o dos? Jesús está apuntando aquí a la ley de Moisés en Deuteronomio 19:15 “No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Solo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.

Ahora hermanos, esos dos o tres testigos deben ser hermanos maduros en la fe, espirituales y ojalá que sean imparciales en el asunto. No vayas a llevar a tu mamá y a tu mejor amigo, porque obviamente ellos te van apoyar a ti. La idea es hermanos, que estos testigos ayuden a solucionar el problema y ver si el conflicto es una cuestión de criterio o es un pecado en realidad.

Por eso, en éste caso si es buena idea llevar al pastor, bueno nosotros tenemos dos pastores, los llevamos a los dos. Porque puede ser hermano, que sea un asunto de criterio, yo me sentí ofendido pero el otro hermano dice que él no hizo nada malo y no tiene que pedir perdón. Y capaz y sea así, en realidad no es un pecado, sino un malentendido.

Así que, la idea en éste segundo paso, es tener más cabezas analizando el problema y si en verdad, si es un pecado y capaz sea un pecado grave, entre todos intentar hacer entrar en razón al hermano. Exhortarlo con amor, mostrarle su falta, pedirle que se arrepienta y que pida perdón si cometió realmente una ofensa. Porque el propósito principal en esto, es ganar al hermano.

No es buscar a dos o tres para destruir más al hermano, juzgarlo y criticarlo, sino más bien, entre más consejos y más reprensión con amor el hermano pueda reconocer y arrepentirse. Y si se logra, ¡Gloria a Dios!, no lo pudimos hacer a la primera, pero con la ayuda de otros hermanos espirituales se logró. El hermano se arrepintió, se disculpó y hubo reconciliación y se acabó el problema.

Ts.

Pero el Señor nos está presentando aquí el caso de un hermano porfiado, y Jesús dice que aún con dos o tres testigos no quiso arrepentirse, no aceptó la reprensión, lo trataron con amor, con paciencia y mansedumbre y él se negó y no hubo caso.

¿Qué hacemos? Vamos al tercer paso.

Vrs 17.

Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

Noten que el propósito de éste paso es involucrar a la iglesia local con el propósito de rescatar al hermano de su mal camino y buscar su arrepentimiento. Primero hicimos un intento en privado, luego con dos o tres testigos y ahora estamos involucrando a toda la iglesia, para que todos sepan del problema y puedan hablar con el hermano, es por eso que el Señor dice: si también rehúsa a escuchar a la iglesia. Eso quiere decir que la iglesia tiene que hablar, tiene que involucrarse en la vida de los hermanos y juntos como familia hacer algo por esa persona.

Por eso que la iglesia no puede ser un club social, dónde vienes y te vas y nadie te conoce, la iglesia verdadera es una comunidad, dónde nos conocemos, compartimos, oramos unos por otros, nos preocupamos unos por otros, nos amamos unos a otros, nos ayudamos unos a otros.

Pero hermanos ¿Cuál es el propósito principal de exponer el pecado a la iglesia? El propósito sigue siendo el mismo: tratar de ganar al hermano.

Hermano escucha: si ese hermano pecó y se está apartando del redil de las ovejas, nuestro corazón debe ser el mismo corazón del Señor, que dejó a las 99 y fue a buscar a una que se había extraviado. El propósito no es: exponer a la persona, humillar al hermano o avergonzar al hermano, el propósito sigue siendo el mismo: buscar ganar al hermano.

Nosotros podemos ser el instrumento que Dios puede usar para traer de vuelta a un hermano que se ha enfriado, que está en pecado o que simplemente se ha apartado de la comunión con Dios y de su iglesia.

Nosotros podemos ser usados para sacar de la destrucción que causa el pecado en la vida de una persona, podemos traerlo de vuelta al redil de las ovejas con el buen pastor dónde estamos seguros. ¡Qué bendición es cuando Dios te usa a ti para restaurar a otros! Eso no tiene comparación, que Dios te use a ti para ayudar a un hermano caído. ¡Es algo que no se compara con nada!

Ts.

Pero en éste caso que nos está planteando el Señor aquí eso no es lo que pasa. Porque esta persona no quiere escuchar ni siquiera a la iglesia. ¿Qué hacemos ahora entonces? Veamos cómo sigue el texto:

“Y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”

El Señor procede a darnos el último paso que se debe tomar en un caso de rebeldía como éste. Porque lo que estamos viendo hasta ahora, es que esta persona no quiere atender a la amonestación, una persona que quiere vivir su vida en pecado, no quiere arrepentirse y por lo tanto, no está evidenciando que es un verdadero creyente.

Entonces, lo que viene ahora en éste caso es la disciplina de la iglesia en contra de esta persona. El Señor dice que deben verlo como “gentil y publicano” ¿Que significa eso? En el contexto judío un gentil y un publicano no eran parte de la congregación y no eran pueblo de Dios. Un gentil era un extranjero que no estaba bajo el pacto de Dios y bajo la ley de Dios, vivía su vida a su manera y adorando dioses falsos. Y un publicano era un recaudador de impuestos, alguien que robaba literalmente a los de su propia nación.

Entonces lo que está diciendo Jesús es que a ésta persona ya no debemos verla como un hermano, la iglesia debe aplicar la disciplina para cuidar a la misma iglesia, porque en medio nuestro hay alguien que no quiere apartarse de su pecado y eso significa que puede dañar a otros.

Un ejemplo de esto, es lo que hace Pablo en 1 Cor 5: Pablo dice que había entre los hermanos alguien que llamándose hermano estaba en adulterio y Pablo mandó a sacarlo de la congregación, a expulsarlo literalmente, Pablo dijo: sacad a ese perverso de en medio de vosotros. Todo esto con el propósito de que se arrepintiera. Y si estando afuera se arrepiente y vuelve, la iglesia debe restaurarlo. Pero si no se arrepiente es mejor que esté afuera, y no haciendo daño aquí adentro.

Un pastor dijo una vez: La iglesia es el lugar donde los pecadores deben ser regenerados, no el lugar donde deben venir a hacer daño.

Si alguien viene con la intención de hacer daño y no viene con la intención de buscar a Dios, de ser cambiado por Jesús, sino que es un perverso y malvado que viene a dañar, la iglesia debe actuar en defensa y protección para cuidar ésta familia que tenemos. Ya hermano pero si hacemos eso la gente se irá, ¿Quién se irá? Se irá el que no quiere vivir en santidad, el que no quiere vivir en comunión, el que quiere vivir haciendo daño, se irán las cabras, se irá el incrédulo. Ah entonces eso no es mostrar el amor de Dios, al contrario eso es amar a la iglesia de Cristo. Claro que lo amamos, y por eso se hace todo el proceso que ya vimos, pero no quiere cambiar. Y ahí, es donde la iglesia debe actuar.

Ts.

Y esto nos lleva a nuestro siguiente versículo, donde vemos la autoridad que Jesús le ha dado a la iglesia para llevar a cabo estás decisiones.

Vrs 18.

De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será atado en el cielo.

Por lo tanto hermano, usted ate un auto aquí en la tierra y será desatado en el cielo, ate una casa y será desatada en el cielo, usted ate y desate y todo lo que ate le será concedido. Eso es lo que enseñan en algunos lugares a atar demonios, a atar al diablo, con éste versículo, MUY sacado de contexto. Por eso vemos hoy gente atando y desatando y eso es un completo error doctrinal y de interpretación. Eso no es lo quiere enseñar Jesús acá.

Atar y desatar lo debemos entender en su contexto, ¿Cuál es el contexto? Reprensión y disciplina a un ofensor que no quiere arrepentirse. Entonces lo interpretamos de la siguiente manera hermanos: atar y desatar tiene que ver con la decisión que tome la iglesia aquí en la tierra con respecto a un caso como éste, luego de haber pasado por el proceso de: hablar en privado, luego con dos o tres testigos y luego por la iglesia y él todavía rehúsa a arrepentirse. Entonces la iglesia tiene la autoridad dada por el mismo Señor para decidir aqui en la tierra y será respaldada en el cielo.

¿Qué quiso decir Jesús con ésta expresión de atar y desatar?

Un pastor lo dijo de la siguiente manera: Los términos atar y desatar en éste contexto tiene que ver con la autoridad que Cristo le confirió a su Iglesia de “incluir o excluir” de su membresía a una persona. Es decir; expulsar o restaurar a un hermano.

El pastor Samuel Pérez Millos dice en su comentario: Atar tiene que ver con: Prohibir, excluir y expulsar. Y desatar quiere decir: “restaurar” a aquellos que habían recibido la disciplina y se arrepintieron.

Así que ya sabemos que esto tiene que ver con el proceso de disciplina que debe aplicar la iglesia en un caso como éste y como Dios mismo le ha dado la autoridad a la iglesia para tomar estás decisiones.

Ts

Por eso el Señor continúa ampliando el tema y dejándolo aún más claro en los siguientes versículos.

Vrs 19 – 20

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren , les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

El Señor Jesús ahora nos habla de la oración aquí, ¿Lo notaron? Si dos o tres pidieren. Entendiendo este versículo en su contexto, a lo que Jesús se está refiriendo es a pedir sabiduría en el momento de tener que disciplinar a un miembro de la iglesia, tenemos que orar y necesitamos sabiduría para una decisión tan delicada. Y estos versículos están conectados al versículo 16 que dice: que tenemos que buscar dos o tres testigos para que conste toda palabra.

Por lo tanto mis hermanos Jesús afirma que si dos o tres oran y buscan la sabiduría del Señor para un proceso como este, el Señor promete estar en medio de ellos, como lo dice el versículo 20: allí estoy yo en medio de ellos.

Jesús está prometiendo estar en medio de su Iglesia aprobando y respaldando lo que se está decidiendo si se hace conforme a la Escritura.

¿Quedó claro? Espero que si hermanos, porque estos últimos versículos los sacan de su contexto para enseñar cualquier barbaridad que Jesús no quiso decir. Recuerden que el contexto es un amigo fundamental al momento de interpretar un texto.

Ts.

Pero luego de que Jesús terminó su discurso a los discípulos, se le acercó Pedro para hacerle dos preguntas.

Vrs 21

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

El Señor acaba de enseñar el paso a paso para la restauración de un hermano que había pecado u ofendido a alguien. La reflexión en la mente de Pedro le llevó a formular una pregunta de orden práctico sobre el perdón hacia un ofensor que ofende reiteradamente.

Sin duda Pedro había entendido bien la enseñanza sobre cómo perdonar a un ofensor. Probablemente en la mente judía de Pedro también estaba la enseñanza tradicional de los rabinos, específicamente en el Talmud, que decía así: “cuando un hombre peca contra otro, le perdonará una vez, le perdonará dos veces, le perdonará tres veces, pero la cuarta vez no le perdonará”.

Entonces Pedro como era vivito entendía que en el reino de Dios había que ser más generoso y sacó su cuenta y dijo: “bueno si se puede perdonar 3 veces, yo le voy a dar el doble que serían 6 veces y le voy a sumar una más y dan 7 veces, el número de la perfección”. Ese día Pedro se había levantado generoso y él fue con ésta pregunta a Jesús. Y Pedro seguramente va confiado pensando que con ésta pregunta él iba a impresionar a Jesús, es como cuando alguien va pensando que está haciendo una pregunta Genial y Pedro pensó que Jesús le diría: “Wow Pedro tú si eres generoso”

Ts.

Pero miremos la respuesta de Jesús que seguramente no era la respuesta que Pedro esperaba.

Vrs 22

Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Jesús le da una respuesta a Pedro que nunca imaginó, si sacamos la cuenta Jesús está diciendo que debemos perdonar 490 veces a alguien que peca contra ti. ¿Qué está queriendo decir Jesús?  

¿Que debemos perdonar 490 veces? Y a las 491 decir: “uff finalmente no tenemos que perdonar” No, claro que esa no es la idea. ¿Quién sacaría esa cuenta? Absolutamente nadie. De hecho hay gente que dice: yo perdono una sola vez, o algunos dicen “yo perdono pero no olvido” No, lo que Jesús está enseñando es que no debemos poner límites al perdón. Que nosotros debemos perdonar siempre sin llevar ninguna cuenta como habían los judíos.

De hecho me parece muy curioso que el Señor en otro evangelio, en Lucas 17:3-4 dice: “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale”.

Lo que Pedro dijo anteriormente era que el podría perdonar a alguien hasta siete veces en total. Pero Jesús en éste pasaje dice: que si tu hermano peca contra ti siete veces al día, perdónale.

La pregunta es hermanos ¿Por qué debemos perdonar siempre a los que nos ofenden? La respuesta es porque un creyente debe ser misericordioso como Dios es misericordioso, debe perdonar como Dios perdona. Dios no tiene un perdón limitado, sino uno ilimitado, Él perdona y no recuerda más tus pecados.

Si tú eres un hijo de Dios, eres su imitador, debes imitar su carácter y eso incluye el perdón, la misericordia y claro que no es fácil, por eso debemos pedirle a Dios constantemente que vaya trabajando en nuestro corazones para parecernos cada día más a Él.

Conclusión

Para concluir me gustaría dejarte un desafío: si eres de las personas que te cuesta perdonar y no olvidas las ofensas, pídele hoy a Dios que cambie ese corazón y lo haga como el suyo. O si eres de las personas que no aceptas la amonestación o reprensión, pídele a Dios un corazón humilde para aceptar la corrección.

Me gustaría terminar con la siguiente cita bíblica:

COLOSENSES 3:12-14

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.”

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