Dios comienza a tratar con Jacob | Genesis 28:10-22 | Pastor Rodrigo Cisternas

Introducción

La jornada de este viaje era bastante para Jacob. Se estima que este recorrido es de 800 a 894 kilómetros; esto significaría para Jacob varias semanas de viaje.

Jacob que no era necesariamente un aventurero, por esto pienso que este viaje para él fue algo más duro que solo el viaje en sí mismo; tuvo que salir de su lugar de confort, tuvo que enfrentar nuevos pueblos, gentes y cultura, tuvo que ir y enfrentar algo desconocido, y a la suma de todo, a más se acercaba a su destino, más lejos quedaba de su familia. Esta descripción es la descripción de cualquier extranjero y así era como Jacob se iba sintiendo en este camino a la casa de su tío.

Jacob a estas alturas con más de cuarenta años enfrenta su primer desafío personal (28: 2) ¿Que implicaba este desafío? Hacer su vida fuera del seno familiar; Salir lejos de su tierra; enfrentar a otro tipo de personas, recibir otro tipo de tratos; procurar caer en gracia y formar su propia familia.

Para Jacob todo esto era nuevo, por lo tanto un gran desafío. Nuestros hermanos que han venido del extranjero se lo podrían explicar mejor el sentimiento que los envolvió cuando tuvieron que tomar la decisión, a veces forzosa, de salir de su tierra y de su parentela y enfrentar un mundo desconocido.

En la parte humana, sin duda, Jacob tuvo muchas preguntas y también muchos miedos.

Vs 10 – 11.

En este vaivén de emociones Jacob comienza su viaje y alcanza en su primera jornada a llegar, dice la Biblia, a un cierto lugar. Interesante que no se identifica inmediatamente en la historia el lugar. El versículo 11 usa dos veces expresiones similares: “cierto lugar y en aquel lugar”.

Pienso que Moisés, guiado por el Espíritu Santo, no quería que las personas desviaran su atención al lugar sino a lo que pasaría en aquel lugar. Que no es el lugar lo más especial especial sino quien se manifiesta allí que lo hace especial.

Amados los lugares son especiales cuando Dios está en aquellos lugares de lo contrario son lugares comunes, lugares con sus paisajes y todo lo que usted quiera, pero lugares iguales que otros al fin y al cabo. Pero cuando Dios está en un lugar, eso hace que aquel lugar sea algo especial. Esto es igual en las personas; cuando Dios está en una persona, esa persona es muy distinta simplemente porque en ella se manifiesta la vida de Dios. esto no es carisma, esto no es buen carácter, esto no es buena salud o ánimo, es más que eso, es gracia de Dios en la vida de aquel individuo.

«Y tomó de las piedras … y puso en su cabecera, y se acostó». Se nota que Jacob comenzó rápido lo que es la adaptación a esta nueva vida, se nota en él la disposición a trabajar con lo que tuviera en sus manos. Buena mentalidad de extranjero, adaptarse a lo que hay.

Vs 12.

Aquí es donde esta historia cambia de algo común a algo especial. Jacob, en este lugar tiene un sueño, pero no fue cualquier sueño, fue un sueño donde se le presenta Dios.

Amados, cuando Dios quiere buscar a una persona, depende de quién sea, hará lo necesario para llamar su atención hacia él.

Aquí vemos a Dios, usando un método, que en aquellos años era muy habitual, para manifestar su voluntad.

Hoy, su método es a través de la Palabra de Dios, de la exposición del evangelio, esta es la antorcha que brilla en lugar oscuro. Sin embargo, cuando hablamos de alcanzar a alguien o de provocar un encuentro con alguien que no tiene acceso a su palabra, he llegado a entender que Dios puede echar mano a distintos métodos para que aquel individuo entienda que Dios le está buscando.

Un ejemplo, Pablo. Dios usa una visión y la voz del Señor Jesús.

Otro ejemplo, Cornelio. Una visión y un ángel en ella.

¿Es esto habitual o entra en la ecuación de nuestro crecimiento espiritual? no lo veo así, para esto las Escrituras son suficientes y las personas, cuando se convierten a Cristo, pueden buscar ya este recurso, sin embargo, en países cerrados al evangelio, donde el evangelio no llega, Dios puede usar su mano misericordiosa para alcanzar a muchos. O en medio de circunstancias muy perdidas, Dios puede hacer obras impresionantes a favor de aquellos que él quiere rescatar.

¿Qué vio Jacob en su sueño?

«Una escalera que estaba apoyada en la tierra, y su extremo que tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella».

Escalera. Es una estructura grande, como las escaleras de los templos antiguos.

Lo interesante es que esta escalera tuvo contacto entre la tierra y el cielo. Es decir conectaba ambas realidades, ambos mundos, el terrenal con el celestial.

¿Hay una escalera que puede llevar al hombre terrenal a conocer lo celestial?

¿Hay una forma en que los hombres puedan tener acceso directo al cielo?

Otra cosa interesante es que por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Los ángeles se sujetan a esta escalera. Ellos pueden volar, transportarse velozmente, salir de un lugar a otro sin la necesidad de esperar nada; sin embargo, acá la escena muestra a los ángeles usando la escalera ¿por qué? ¿Qué quieren mostrar? Que ellos se sujetan a esta escalera, que su subir y bajar está condicionado por esta escalera.

¿Qué significa todo esto?

Sumemos algo más. Vs 13ª.

«Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella».

Esta escalera te lleva directamente a Dios. sí pudiésemos subir por ella, al llegar a otro extremo, allá en los cielos, te encontrarías con Dios.

¿Qué significa todo esto?

El pasaje nos muestra la forma en que los hombres pueden tener acceso al cielo, tener acceso a la presencia de Dios.

¿Esta escalera es real? Sí. La Biblia nos ha mostrado que esta escalera es real.

Juan 1: 45 – 51.

Esta escalera, por donde los ángeles suben y bajan para hacer su trabajo para con los hombres, es aquel Jesús el de Nazaret.

Ahora la escalera vino a los hombres, para que todo aquel que suba por ella tenga acceso al cielo, tenga acceso directo a la presencia de Dios.

Vs 13b – 15.

Vs 13 – 14.

¿Cuál fue el mensaje que recibió Jacob de parte de Dios?

«Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia».

Si comparamos estas palabras de Dios con las que le fueron dichas a Abraham en el Capítulo 13, versos 14 – 15, podríamos decir que son básicamente iguales.

Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre».

¿Es necesario repetir estas palabras?

Por supuesto, porque estas palabras están marcando por dónde va el trato de Dios con la descendencia de Abraham. Abraham recibió la promesa, la promesa se transfirió sobre su hijo Isaac, y de Isaac, quien tuvo a dos hijos; Esaú y Jacob, la promesa se traspasó a Jacob.

Aquella tierra sería de Jacob y sus descendientes.

«y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente».

Una vez más aparece esta expresión; que todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. Se ha preguntado alguna vez ¿Qué quiso decir Dios aquí? ¿Hay algún pasaje que nos pueda explicar esta parte de la promesa?

Nótese que está incluyendo a las familias de la tierra, fuera de lo que es la descendencia de Jacob, es decir, más allá de lo que sería en el futuro Israel, son las personas que estamos por todo el mundo, los gentiles. Gálatas 3: 6 – 14.

A través de Cristo, quien fuera descendiente de Abraham, Isaac y Jacob, es que toto el mundo puede recibir la más grande bendición; que incluye: el perdón de nuestros pecados, la vida eterna y una relación directa con Dios.

Vs 15.

«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho».

Que texto más lleno de primera y segunda persona… yo y tú fueron las expresiones más abundantes en este pasaje. Es obvio que el escritor estaba poniendo el acento en una relación directa, personal, algo entre dos personas.

Dios no solo le recordó a Jacob lo que le había prometido a su Padre (abuelo) Abraham; también le dio promesas para su vida, para lo que estaba viviendo en ese minuto y de ahí en adelante.

«no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho». Dios es el único ser que puede asegurar que sus promesas se cumplirán, porque es el único que tiene control sobre el tiempo y toda circunstancia.

En este pasaje vemos la fidelidad de Dios, comprometiéndose con Jacob hasta que sus palabras sean una realidad.

Vs 16.

«Y despertó Jacob de su sueño». Aparentemente aún era de noche cuando despertó o algo de noche quedaba.

«Jehová está en este lugar y yo no lo sabía» Jacob se dio cuenta que Dios estaba con él, en ese lugar. Recordemos que el nombre “Jehová” tenía directa relación con el Dios del pacto. Este pacto que fue hecho con Abraham ahora Jacob aprende por experiencia que el Dios de sus padres también está con él.

Vs 17.

«Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo».

Este pasaje es bueno explicarlo:

La expresión tuvo miedo tiene el sentido de temor reverente. Temor reverente que causa el hecho de que Dios esté presente.

La expresión ¡cuan terrible es este lugar! Tiene la idea de ¡Cuán impresionante o sorprendente es este lugar!

Jacob reconoce que está en un lugar especial, en otras palabras que está en un lugar santo. ¿Qué lo hace santo? La presencia de Dios. Dios consideró aquel lugar para mostrar su gloria.

Jacob dice: «No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo».

Hay un comentario de Allen. P. Ross que me pareció interesante. Él dice: “Quizá haya aquí un recordatorio del hecho de que los semitas entendían el nombre de Babilonia como una derivación de bab-ilu, es decir, «puerta de Dios» (Gn 11:9). La identificación de Bet – el como la «puerta del cielo» podría llevar la intención de contraponerse a Babilonia. De todos modos es probable que la designación «puerta del cielo» sea una invitación provechosa a compararla con la historia de Babilonia. La Babilonia del Éufrates representa al paganismo, mientras que Bet – el representa al Dios de Jacob” (Génesis, Carballosa, pág. 419).

Vs 18.

En este pasaje vemos la respuesta de Jacob a la revelación de Dios. fue una respuesta de fe. ¿Jacob llegó en este minuto a establecer una relación profunda con Jehová?

No, pero si podríamos decir que Dios ha comenzado a trabajar en su vida, de hecho vemos fe en Jacob en esta escena en tres actos:

«Tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal».

La idea es poner una piedra de forma vertical. Su tamaño era tal que constituía una pilar (era una piedra probablemente alargada y de buen tamaño).

La ungió como algo especial. Para Jacob esta experiencia fue algo importante, es la razón de derramar aceite sobre ella. La consagra como algo distintivo.

La piedra en sí misma no tenía nada de especial pero el hecho de que Dios la usara como la almohada que lo transportó a semejante sueño hizo que él la considerara un instrumento de Dios.

Vs 19.

«Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el». Le cambió el nombre a la ciudad, marcándola con el nombre de lo que él entendió era ese lugar. Casa de Dios. Amados, donde Dios habita se transforma en casa de Dios y en puerta del cielo, porque desde ese lugar se manifiesta Dios y desde ese lugar puede llevar a los hombres a entender las verdades celestiales.

Jacob lo posesiona como un santuario, desde este lugar, entendió él, Dios se manifestó por lo tanto es digno de ser honrado, es digno de señalar esta tierra que Dios usó para manifestar su nombre.

Vs 20 – 22.

Jacob hace un voto, una promesa a Dios.

Jacob aquí replica lo que fueron las promesas de Dios en este sueño. Jacob cree en estas palabras y pone su fe que Dios lo hará.

Pensando en esto él actúa en reciprocidad con Dios y le dice: Jehová será mi Dios. en otras palabras, si tú estás dispuesto a hacer tantas cosas por mí, yo también me dispongo a ser tu siervo.

«Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios».

Su fe se hace evidente en esta frase. Dejo esta señal y volveré aquí a dar gracias por lo que tú habrás hecho por mí.

En este punto no era interés sino esperanza. La fe se nutre con las promesas que Dios nos hace. No por o con interés sino por la esperanza que ellas traen.

«y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti».

Era la práctica antigua darle a tu Dios lo mejor de todos tus bienes. Jacob hace lo propio, se compromete a darle a Dios la parte más especial de todo lo que Dios pusiera en su mano. Notemos que Dios no lo pidió, pero fue la fe de Jacob lo que le impulsó a hacer esta promesa. Honrar a Dios con sus bienes. El diezmo era una muestra de gratitud y sumisión a Jehová.

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